PeruBlog.NET Crea tu bitácora | Administración

KUNG FU PANDA

ESTRENOS Retroenlaces (0) Añadir comentario

Esta vez Dreamworks nos trae no una de sus mejores historias, ni tampoco la más compleja, sino dirigida al público familiar y sobretodo a los niños. Las hazañas de un osito panda que quiere ser héroe del kung fu tiene su lado interesante sobretodo en la caracterización de Po y del maestro Shifu, ambos están concebidos con carácterísticas de la personalidad de quienes le prestaron la voz en la versión original. Po tiene de grandilocuente, obeso, narcisista y exagerado de Jack Black; mientras el maestro Shifu del tipo neurótico y obsesivo, perfeccionista al detalle, que quiere controlar todo, muy al estilo de Dustin Hoffman. Esos personajes son lo mejor. Por lo demás la historia tiene la moraleja bastante americana de alcanzar el sueño por más difícil que parezca y que el único secreto es confiar en nosotros mismos como lo demuestra el pergamino en blanco que refleja solo nuestro rostro o la sopa del ingrediente secreto: no hay ningún secreto. Hay que destacar las coreografías de los combates: son preciosas y milimétricas. Lo más probable es que de acá a un tiempo tenga su continuación.
Eduardo Jiménez J.
lagartocine@yahoo.es


KUNG FU PANDA
Dirrs: Mark Osborne y John Stevenson
Guión: Jonathan Aibel y Glenn Berger
Voces originales: Jack Black (Po), Dustin Hoffman (Shifu), Angelina Jolie (Tigress), Ian McShane (Tai Lung), Jackie Chan (Monkey), Seth Rogen (Mantis), Lucy Liu (Viper), David Cross (Crane), Randall Duk Kim (Oogway)
EEUU/2008/Animación digital***/Dvd/Estrenos

PARÍS, TE AMO

ESTRENOS Retroenlaces (0) Añadir comentario

Las películas de historias cortas se asemejan a los cuentos escritos: deben ser perfectas, redondas. Con la novela pasa todo lo contrario. En el “genero largo” puede entrar mucho “ripio” y nadie se da cuenta. Igual en un largometraje. En cambio, en el cuento y en las historias cortas llevadas al cine no se puede pasar “gato por liebre”. Un cuento no admite errores, basta una coma, una palabra o una línea mal encajada para que el cuento se venga abajo. Es más difícil hacer un buen cuento que una buena novela; por eso, existen más novelistas que buenos cuentistas. Igual sucede con las historias cortas en el cine: se debe ser un maestro para poder contar una historia en solo cinco minutos. Y no todos los 18 realizadores del filme colectivo París, te amo han demostrado esa capacidad. Curiosamente varios de estos han recurrido a un “truco” para salir airosos de la prueba: insinuar que lo escasamente narrado es el inicio de “algo más”, como un comienzo o un prólogo a una historia más larga, y muy pocos han “redondeado” su faena en el tiempo exigido por los productores.

La temática como no podía ser de otro modo gira en torno al amor en todas sus variantes y ángulos. La “capital del amor” se prestaba para tocar una temática sentimental y darle un aire romántico al asunto, contratando a realizadores conocidos en el viejo y el nuevo mundo, así como a actores de filmes conocidísimos (marketing que le dicen). El resultado obviamente es disparejo. No porque venga de Europa, y sobretodo de Francia, o darle un aire de “cultismo” al tema, nos vamos a entusiasmar. En lo personal nos quedamos con: Tullerías (Tuileries) de los Hnos. Coen, como siempre habituales en su humor negro con una historia redonda; Bastilla (Bastille) de Isabel Coixet, con esa historia de amor con toques humorísticos y melodramáticos bien balanceados; Torre Eiffel (Tour Eiffel) de Sylvain Chomet, con historia de mimos tierna y fantástica; Barrio de la Madeleine (Quartier de la Madeleine) de Vincenzo Natali, historia de vampiros modernos con amor (y mordisco) a primera vista; y, Distrito 14 (14e arrondissement) de Alexander Payne, monólogo de la protagonista desde la soledad. En cuanto a actuaciones, los cinéfilos tendrán un placer especial al ver (bastante viejos por obvias razones) a la gran Gena Rowlands, Ben Gazzara (cómplices y colaboradores habituales del desaparecido John Cassavettes y la primera viuda de este por añadidura), y al “hombre rudo” del cine (bastante “ajado” por cierto) Nick Nolte.
Solo por ellos vale la pena ver el filme.
Eduardo Jiménez J.
lagartocine@yahoo.es


PARÍS, TE AMO [Paris, je t'aime]
Dir.: Olivier Assayas, Sylvain Chomet, Isabel Coixet, Hnos. Coen, Gus Van Sant, Wes Craven entro otros.
Idea original: Tristan Carne
Guión: Bruno Podalydès, Oliver Schmitz, Christopher Doyle, entre otros.
Fra/2006/Filme colectivo***/Dvd/Estrenos

EL SUPER AGENTE 86

ESTRENOS Retroenlaces (0) Añadir comentario
Las adaptaciones de conocidas series al cine tienen dos vertientes: La –digamos- “creativa” (o recreativa para ser más preciso), donde los elementos de la vieja serie apenas quedan como el nombre de los personajes o el contexto de sus aventuras, sufriendo la misma una trasformación radical de forma y contenido. Fueron los casos de Misión imposible (la primera versión) o de Los intocables, ambas de Brian de Palma. La otra es la vertiente “convencional” o conservadora, donde se busca una clara identificación entre los personajes y el contexto de la serie con la versión fílmica. Este es el caso de la saga Viaje a las estrellas que contaba incluso con los mismos actores de la versión televisiva, y también de El super agente 86.

Quienes hayan visto la serie El super agente 86 (Get Smart, trasmitida entre 1965-70) se darán cuenta que incluso los actores “sustitutos” a los originales de la versión televisiva –por motivos cronológicos ya fallecidos en algunos casos o retirados en el otro- tienen un aire de identificación bastante evidente. No solo en el caso de Carrell que interpreta a Maxwell Smart, que se ha mimetizado en el personaje que interpretó Don Adams en los sesenta, incluyendo las chanzas habituales, los giros de gags propios de Adams, “la cara de palo” cuando dice sus “boutades”, sino también en los demás personajes, como la 99 (aunque en su caso se le ha dado un sesgo más de mujer independiente, propio de la época actual), los secundarios como Larabee o el entrañable Jefe, con ese aire paternal propio del personaje que interpretó el desaparecido Edward Platt.

La serie era una parodia genial de las películas de espionaje de los años sesenta (Maxwell Smart es el anti James Bond), con ese clima paranoico de la guerra fría y los artilugios tecnológicos con que se vale el agente secreto (en la película “resucita” incluso el “cono del silencio”, así como “el zapatófono”, el primer celular de que se tiene historia), y como toda “fuerza del bien” que se precie de tal, como es CONTROL, debe tener un enemigo de su altura, la tenebrosa KAOS, “resucitando” también el archienemigo de Smart, Siegfried. Todo eso lo vemos en la película. Por supuesto, no es necesario haber visto la serie para gozar con los divertidos gags, actualizados a los nuevos tiempos. Incluso hay una notable y evidente parodia a Bush jr. El presidente que interpreta el veterano James Caan tiene la misma torpeza, incultura e ignorancia del mandatario norteamericano saliente. La tomadura de pelo a los políticos es uno de los rasgos más hilarantes del filme.

¿Y cuál es su mérito al final de cuentas? La película solo pretende divertir, contando una historia entretenida. No se ha propuesto ser una obra maestra de la parodia ni nada parecido, cumpliendo con su modesto objetivo, lo cual ya es bastante. El mérito es haber resucitado una querida y popular serie de los años sesenta. Quienes la vimos de niño nos regocijamos con los aspavientos de Steve Carell y quienes no la conocieron, de todas maneras se divertirán. Nada más y nada menos.
Eduardo Jiménez J.
lagartocine@yahoo.es

EL SUPER AGENTE 86 [Get Smart]
Dir.: Peter Segal
Guión: Tom J. Astle y Matt Ember, basado en los personajes creados por Mel Brooks y Buck Henry
c/ Steve Carell (Maxwell Smart), Anne Hathaway (Agent 99), Dwayne Johnson (Agent 23), Alan Arkin (The Chief), Terence Stamp (Siegfried), Terry Crews (Agent 91), David Koechner (Larabee), James Caan (The President), Bill Murray (Agent 13)
EEUU/2008/Comedia***/Estrenos
 

EL INCREÍBLE HULK

ESTRENOS Retroenlaces (0) comentarios (2)

El primer Hulk (2003) llevado a la pantalla por Ang Lee y con Eric Bana y Jennifer Connelly en los protagónicos no ganaba en acción, pero sí en consistencia de personajes, en explicar la génesis del hombre verde, por lo que parecía “aburrida”. Ganaba en densidad, pero perdía en acción, lo que se reforzaba con el antagonismo “edípico” entre el joven Bruce Banner y su padre.

La primera versión dejaba un sabor a un Hulk más lento y “filosófico”, “pecado” si pensamos que la película tiene como público objetivo a “teenagers”, por lo que esta vez los productores optaron por contratar ya no a un director laureado que ponga sus condiciones, sino a otro más dúctil a los requerimientos y con oficio en filmes de acción, como el francés Louis Leterrier (cuyo haber como director antes de Hulk se limita a dos filmes: Transporter 2 y Danny the Dog, ambas del 2005).

Evidentemente la película gana en acción de principio a fin, borrando “el mal sabor” del filme anterior. La concentración en menos de 120 minutos de toda la historia (muy distinta a la “dilatada” primera parte) ayuda a ese dramatismo narrativo centrado en las peleas y eliminando los tiempos muertos. Todo sucede en una precipitación de acontecimientos que se van sucediendo en vértigo y que trascurren desde una favela en Brasil hasta los bosques de Canadá.

Pero esa persecución y búsqueda desesperada de una cura para Bruce Banner, hace que pierdan densidad los personajes, más cercanos ahora al cómic, con un final sorpresivo que presagia una pronta tercera parte.
El segundo Hulk tendrá admiradores y detractores. Quizás la continuación debería estar en un justo medio.
Eduardo Jiménez J.
lagartocine@yahoo.es


EL INCREÍBLE HULK [The Incredible Hulk]
Dir.: Louis Leterrier
Guión: Zak Penn, basado en los personajes creados por Stan Lee y Jack Kirby
c/ Edward Norton (Bruce Banner), Liv Tyler (Betty Ross), Tim Roth (Emil Blonsky), William Hurt (Gen. Thaddeus 'Thunderbolt' Ross)
EEUU/2008/Aventuras fantásticas***/Estrenos

EL DIARIO DE LOS MUERTOS

ESTRENOS Retroenlaces (0) Añadir comentario

A cuarenta años de La noche de los muertos vivientes (1968), filme de culto del cine de terror -aunque de acción un poco lenta para las nuevas generaciones-, George Romero puso al día un tópico que si bien no es de su creación –los zombis ya existían en el cine y provienen de la tradición mágico-religiosa- significó una revitalización del sub-género y una fuente de inspiración para nuevos realizadores como Danny Boyle (28 días después, 2002).

George Romero ha mantenido actualizado el tema de los zombis dándole giros de tuerca a cada presentación. Así, la entrega anterior –la cuarta-, La tierra de los muertos vivientes (2005), con más dosis de acción, trataba el tema de las desigualdades sociales en la Norteamérica de hoy y la “justificación” de la conculcación de los derechos ciudadanos como justificatoria de un control del terror que viene de fuera, en clara alusión al ambiente de paranoia persecutoria post 11-S.

La presente quinta entrega trata otro tema recurrente: el manejo de la información a través de los medios de comunicación, gracias al internet, y en el contexto del ambiente post 11-S, donde los medios jugaron un factor importante. Efectivamente, con reminiscencias a El proyecto de la bruja de Blair (1999) en el sentido de usar una cámara en mano para ir desarrollando la historia (gran parte de la película la vemos “a través” de una cámara que va registrando los hechos), vemos a un grupo de jóvenes acompañados de su profesor que realizan una película de terror en plena noche, cuando se ven sorprendidos por la invasión de los muertos vivientes que azolan distintas ciudades del mundo (esta vez ya no existe una explicación del origen del mal, sino que se da por supuesto). El nudo de la trama está en la sobreviviencia del pequeño grupo humano y cómo van subiendo a la red las imágenes mostradas en una suerte de documental en tiempo real. El dominio de las imágenes sobre el texto escrito es predominante y solo se cree lo que se ve, en clara alusión al predominio de la “videocracia” en la época contemporánea (o “post moderna”).

La acción se ve privilegiada en la concentración del tiempo (los hechos pasan en horas), pero no llega a interesarnos ni envolverlos en el interés que tuvo la entrega anterior; sin embargo se deja ver y no deja de interesar por la temática tratada. Al parecer George Romero anuncia una continuación para el año 2009 con el título provisional de Diary of the Dead Sequel. Estaremos al tanto.
Eduardo Jiménez J.
lagartocine@yahoo.es


EL DIARIO DE LOS MUERTOS [Diary of the Dead]
Dir. y guión: George A. Romero
c/ Joshua Close (Jason Creed), Scott Wentworth (Andrew Maxwell), Michelle Morgan (Debra Moynihan), Joe Dinicol (Eliot Stone)
EEUU/2007/Horror***/Estrenos

INDIANA JONES Y EL REINO DE LA CALAVERA DE CRISTAL

ESTRENOS Retroenlaces (0) Añadir comentario

El gran mérito que tuvo la saga de Indiana Jones fue resucitar las seriales de antaño, cuando el episodio se quedaba en lo mejor, como para mantener el suspenso del espectador y tenga ganas de ver la continuación, no exento de ciertos toques de humor, seriales que por cierto nutrieron a los entonces niños Steven Spielberg (el director) y George Lucas (el productor), uniéndose en un proyecto que por el éxito comercial obtenido tiene hasta la fecha cuatro entregas.

Los elementos de la trama de los filmes que comprenden los episodios tienen en común la búsqueda y el descubrimiento de un objeto sagrado que posee propiedades mágico-religiosas, sea el arca de la alianza, una piedra mágica, el cáliz donde bebió Cristo o una calavera de cristal, objetos que deben ser protegidos de las “fuerzas del mal” (los nazis antaño, los comunistas en la cuarta entrega). Tocar el tema de lo desconocido (con una parte de certeza histórica o que el objeto existió) hace atractiva la trama. Otro componente es la “partner” o compañera en cada entrega, que sirve de contraste a la personalidad del héroe, llegando a niveles risibles y caricaturizables en la segunda parte, donde Kate Capshaw interpreta a la típica “rubia tonta”. El lugar de los hechos también es importante, debe ser un lugar exótico en el imaginario norteamericano, sea el Medio Oriente, la India o la selva amazónica. Otra característica es la utilización de los efectos especiales hacia la parte final de la película, al momento de la resolución de la trama, cuando espectamos ante el asombro el “poder sobrenatural” del objeto hallado, con lo cual concluye la película, tras un breve epílogo en que el héroe parte a nuevas aventuras.

Spielberg es un gran contador de historias y sería mezquino decir que en la presente no lo hace bien. Nutrido en el cine clásico norteamericano, sabe narrar limpiamente, divirtiendo a veces (genial la ocurrencia del topo al inicio de la película) y dando algunas pinceladas para que el espectador se contextúe en la época (los locos años 50 de la guerra fría y el macartismo).

La cuarta entrega nos trae más viejo al héroe. No en vano han pasado veinte años, no siendo los nazis el principal enemigo sino los comunistas de la Unión Soviética, en esta eterna lucha entre el bien y el mal (en el esquematismo del cine norteamericano).
Las similitudes entre la primera (la mejor de todas) y la cuarta entrega saltan a la vista. No solo en el retorno de viejos personajes, sino también en el escenario (la selva amazónica); la villana (extraordinaria Cate Blanchett), es una versión femenina del rival de Indiana Jones: el culto Dr. Belloq; o el desenlace, muy similar, donde “los malos” mueren por la “ira divina”. Similitudes que es de suponer no se deben a un agotamiento de la saga propiamente (todo indica que tendremos una siguiente entrega), sino a ese “reencontrarse” los seguidores de las aventuras del Dr. Jones con su héroe de la infancia o la juventud, seguidores que naturalmente también están un poco más viejos; y los que recién lo conocen será un descubrimiento. Por cierto el personaje de Shia LaBeouf (al estilo de Marlon Brando en su fase rebelde), es el elemento joven que atraiga a los “teenagers”.
No vamos a entrar en los desaguisados de las inexactitudes geográficas, históricas y culturales sobre nuestro país que acomete el viejo Indy (que pareciera por los barbarismos dichos que su grado de doctor lo debe haber adquirido en el mítico jirón Azángaro) dado que se trata de una ficción y no un documental que exija fidelidad; además que para “los gringos” todos los países que se encuentran al sur del río Grande son iguales. Ignorancias del etnocentrismo.

La cuarta entrega de la saga entretiene, que es el cometido del director y los productores, mantiene un ritmo que no decae y se toma con mucho humor la historia contada, como diciendo, total, se trata de una fantasía, no se la tomen tan en serio.
Eduardo Jiménez J.
lagartocine@yahoo.es


INDIANA JONES Y EL REINO DE LA CALAVERA DE CRISTAL [Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull]
Dir: Steven Spielberg
Guión: David Koepp; basado en un argumento de George Lucas y Jeff Nathanson
c/ Harrison Ford (Indiana Jones), Cate Blanchett (Irina Spalko), Karen Allen (Marion Ravenwood), Ray Winstone (Mac), John Hurt (profesor Oxley), Shia LaBeouf (Mutt Williams)
EEUU/2008/Acción, aventuras***/Estrenos

IRON MAN

ESTRENOS Retroenlaces (0) comentarios (2)

Es difícil encontrar una buena adaptación de comic al cine. A veces las fallas se encuentran en el reparto, en los actores “de carne y hueso” que deben interpretar al personaje legendario o al villano. Iron Man encontró el “cast” adecuado. El personaje interpretado por Robert Downey Jr. tiene las dosis necesarias para darle la credibilidad a su personaje: cínico, pragmático, es “más real” que la encarnación asexuada e ingenua de Spider man, por citar un ejemplo reciente.

La película tiene partes bien marcadas: la primera, cuando Tony Stark es apresado por un grupo terrorista afgano y crea en cautiverio el modelo de Iron Man ayudado por otro científico, luego la fuga y el posterior regreso con la idea de emplear el gran robot humano a fines pacíficos, hasta el duelo final con Obadiah Stane (excelente Jeff Bridges). En ninguna parte pierde interés el filme y más bien tiene sus toques de humor como la humanización del robot asistente, sin tomarse el personaje central muy en serio el papel de héroe, evitando así la solemnidad aburrida de otros comics.

Iron Man promete continuación obligada. Ojalá esté al mismo nivel o lo supere.
Eduardo Jiménez J.
lagartocine@yahoo.es


IRON MAN
Dir: Jon Favreau
Guión: Mark Fergus, Hawk Ostby, Art Marcum y Matt Holloway; basado en los personajes creados por Stan Lee, Larry Lieber, Don Heck y Jack Kirby
c/ Robert Downey Jr. (Tony Stark/Iron Man), Terrence Howard (James Rhodes), Jeff Bridges (Obadiah Stane), Shaun Toub (Yinsen), Gwyneth Paltrow (Virginia "Pepper" Potts)
EEUU/2008/Acción, CF***/Estrenos

POSDATA: TE AMO

ESTRENOS Retroenlaces (0) Añadir comentario

Posdata te amo trata una variante del tema del amor: el amor después de la muerte. Enfoca un tema poco tratado en el cine: el desprendimiento que realiza la persona que fallece, dando “instrucciones por correo” a su pareja para que rehaga su vida, incluso con un tercero. Es peculiar, porque el amor en Occidente ha tendido a ser visto como algo exclusivo y exclusivista, donde se debe llorar al ser amado que se fue (incluso si se trata de una ruptura entre vivos), y más raro aún, buscarle un sustituto como plantea el filme, dado que pertenecemos a una cultura muy individualista.

Dividida de acuerdo a las estaciones del año, su estructura cíclica comienza y termina con el invierno, la estación de los muertos, pero también del renacer de los vivos, del volver del valle de las sombras, renovándose. Precisamente una de las mejores escenas es la del funeral. Contraria a la tradición lúgubre, el funeral, a pedido de Gerry, es gozoso, festivo, recordándolo como fue en vida. El mejor homenaje que se puede hacer a la memoria de un difunto.

Quizás el filme adolece de un exceso de metraje (los flash backs que dan cuenta del romance de la pareja en el pasado son demasiado extensos), pero Postdata: te amo se sale de los cánones tradicionales de este tipo de películas, que por lo común caen en el exceso de almíbar, y sobretodo podemos apreciar en papel secundario a Kathy Bates como la suegra recelosa del yerno difunto y la mamá protectora de la joven viuda. Apreciar su performance, como siempre, es un placer aparte.
Eduardo Jiménez J.
lagartocine@yahoo.es


POSDATA: TE AMO [P.S. I love you]
Dir: Richard LaGravenese
Guión: Richard LaGravenese y Steven Rogers; basado en la novela de Cecelia Ahern
c/ Hilary Swank (Holly Kennedy), Gerard Butler (Gerry Kennedy), Kathy Bates (Elizabeth)
EEUU/2007/Comedia romántica***/Estrenos

PROMESAS DEL ESTE

ESTRENOS Retroenlaces (0) Añadir comentario

Cronemberg se inicio haciendo películas de horror de serie B, horror visceral para ser más preciso, aquel que no deja quieto en su asiento al espectador por las imágenes mostradas: Rabid, Scanners, Videodrome, The Fly, determinando esta última la culminación de la primera etapa de su obra. Posterior a esta etapa pertenecen: M. Butterfly, Crash y A History of Violence, donde prefiere hurgar en la personalidad de sus personajes, no sin dejar de perturbar por lo que el espectador va descubriendo, con un “horror más encubierto”, menos explícito que en sus filmes de la etapa de juventud. Siempre existe una doble identidad, una externa, “de apariencia”, y otra real, subterránea, que es “la monstruosa”. A esta segunda etapa pertenece también Eastern promises (llamada impropiamente entre nosotros como Promesas peligrosas).

Las películas que retratan el interior de “las familias” del crimen organizado han tenido hitos memorables en los últimos años: la saga del padrino en los años setenta o Buenos Muchachos a inicios de los 90. David Cronemberg ha roto esta valla con una historia cruda y violenta, de menos de dos horas, que no baja la tensión ni un momento, sustentada en muy buenas actuaciones, comenzando por la de Viggo Mortensen (que merecidamente le valió la nominación al Óscar) y una historia sólida (que por el “making off” del dvd nos enteramos que el guionista se “empapó” por dentro de cómo funciona la mafia rusa).

El filme parte de un hecho aparentemente anecdótico pero que servirá para desarrollar la trama: una adolescente embarazada es asistida de urgencia en víspera de dar a luz, naciendo la niña pero falleciendo la madre. Como no se sabe nada de la muchacha, esta deja solo un diario que está escrito en ruso. Ese hecho simple irá “jalando” la historia, volviéndola más compleja conforme se desarrolla la trama, apareciendo personajes diversos, hasta el giro de tuerca de la verdadera identidad del personaje de Viggo Mortensen y la resolución final que deja las conclusiones al propio espectador.
La forma jerarquizada de la mafia rusa, eminentemente machista, donde la mujer tiene un papel secundario de satisfacer al hombre y engendrar hijos, con un padre que es cabeza de familia y dueño absoluto de la vida de sus “vasallos” a la usanza de los antiguos señores feudales de la aristocracia rusa (Nikolai dice en un parlamento “el esclavo sólo tiene hijos esclavos”), vamos penetrando en esta subcultura que tiene sus propios códigos de conducta y considerada como una de las mafias más herméticas que existen.

Precisamente, Promesas del este tiene puntos en común con Una historia violenta, conformando en la práctica un díptico: el tema de la mafia, la identidad secreta del protagonista, la violencia subterránea de los personajes (la escena de la lucha desnudo de Viggo Mortensen en los baños turcos contra dos asesinos es de antología), “la concesión” en la historia al gran público sin traicionar su temática, con tramas menos crípticas que sus anteriores filmes, que requerían un esfuerzo mayor del espectador.

Con un estilo seco y conciso (marca de Cronemberg), con los cortes precisos, nos va haciendo penetrar en esta historia alucinante y real a la vez (la red de prostitución internacional y las drogas), cuál entomólogo vamos presenciando el horror sin saturación, sin excesos, solo lo justo para que el espectador “sienta” lo que quiere trasmitir la historia. Juego de identidades, David Cronemberg ha decantado un estilo que lo ha hecho suyo luego de muchos años de ejercicio tras las cámaras y si en Una historia violenta había llegado a una madurez difícil de superar, con Promesas del este ha roto su propia marca.
Eduardo Jiménez J.
lagartocine@yahoo.es


PROMESAS DEL ESTE [Eastern promises]
Dir: David Cronenberg
Guión: Steve Knight
c/ Viggo Mortensen (Nikolai Luzhin), Naomi Watts (Anna Khitrova), Vincent Cassel (Kirill), Armin Mueller-Stahl (Semyon), Sinéad Cusack (Helen), Jerzy Skolimowski (Stepan)
UK,Can,EEUU/2007/Thriller****/Estrenos

LUZ SILENCIOSA

ESTRENOS Retroenlaces (0) Añadir comentario

Luz silenciosa es una película atípica. No hay acción, mayormente predominan los tiempos muertos, y encima al final se presencia un milagro de resurrección, sin ser propiamente una película religiosa.

La trama de Luz silenciosa gira en torno a un triángulo amoroso, solo que a diferencia de otros tantos, el drama está más bien relacionado con el remordimiento de conciencia que sufren los trasgresores ante la incapacidad de frenar su pasión y el perjuicio que causan al tercero. Por eso Johan se pasa llorando toda la película, impotente ante esa lucha interna entre el placer por “el fruto prohibido” y su responsabilidad ante la esposa y sus hijos. A nosotros nos puede parecer ridícula su actitud, pero ubicada en el contexto social y religioso del personaje central (en una comunidad menonita), no tanto.

Filme religioso sin serlo explícitamente, donde la religiosidad se encuentra expresada en la naturaleza y en las turbaciones que aquejan a los personajes (para el padre de Johan el causante de la desgracia de su hijo es el diablo, para él se trata más bien de una prueba de Dios). Precisamente la naturaleza es el actor oculto o implícito que está allí siempre, así como el tiempo que trascurre implacable muy al margen de las tribulaciones de los hombres que en vano quieren detenerlo (ver la secuencia en que Johan quiere “parar el tiempo” deteniendo el reloj de pared). La vida es efímera y nuestros desvelos y afanes no son nada frente al cosmos que lo abarca todo (el filme se abre y se cierra con tomas contemplativas del inicio y el fin del día, en un eterno ciclo de comienzo y fin, suerte de rueda del tiempo, cosmovisión de muchas culturas antiguas, incluyendo la Maya).

Celebración panteísta de la vida, pero también divina, de piedad pero asimismo de gozo, de vida y de muerte, de placer y de remordimiento, de los opuestos que conforman el trascurrir de la existencia y el cosmos.
Eduardo Jiménez J.
lagartocine@yahoo.es


LUZ SILENCIOSA [Stellet licht]
Dir y guión: Carlos Reygadas
c/ Cornelio Wall Fehr (Johan), Miriam Toews (Esther), María Pankratz (Marianne), Peter Wall (padre), Elisabeth Fehr (madre)
Méx,Fra,Hol/2007/Drama/Estrenos

EXPIACIÓN

ESTRENOS Retroenlaces (0) Añadir comentario

Expiación es una película interesante y que fue ninguneada por cierta crítica local cuando fue su estreno. Suerte de “caja china” de sorpresas que sabremos solo al final.
Estamos en la Inglaterra de los años 30, en vísperas de la segunda guerra mundial. Todavía las clases sociales son rígidas e impiden la movilidad social. Es un verano caluroso y en una casa de campo sucederá un hecho que cambiará las vidas de los directamente involucrados.
Metáfora del eterno dilema entre realidad y ficción, o de cómo la ficción puede “sustituir” a la realidad, Expiación trata –entre otras lecturas- sobre las compensaciones que la ficción puede conceder a la realidad, cuando esta es torturante y no nos deja en paz, como le sucede al personaje de Briony, escritora en ciernes que acusa sin fundamento a un joven que trabaja en su casa de violación a una menor. Ese hecho marcará definitivamente su existencia, tratando de buscar la expiación a sus culpas a través de la última novela que escribe (la escena donde con fruición se lava las manos es síntoma de la “limpieza” de la culpa que quiere exorcizar).

De las tres partes que contiene el filme, la mejor es la primera, tanto en intriga, en drama, en atmósferas, recreación de época y en ser el “disparador” de lo que vendrá después. El sonido de fondo del tecleado que escuchamos reiteradamente a lo largo de la película, es la máquina de escribir de Briony escribiendo su novela de “expiación” de aquella –ya lejana- culpa de juventud que la perseguirá toda su vida.

Es un placer ver a Vanessa Redgrave siquiera en un corto papel interpretando a la protagonista principal ya anciana y novelista famosa, que en entrevista revela la verdad de lo que sucedió y la deuda que tiene con los personajes muertos y en cómo quiere saldarla. Su enfermedad, suerte de Alzheimer, es quizás un bálsamo para la tortura en que vivió desde aquella tarde calurosa de verano de hace muchos años (incluso podemos especular que la pérdida de memoria que adolece al final de sus días sea “buscada” por ella misma para aliviar así sus culpas). Son las deudas que nos cobra la vida.
Eduardo Jiménez J.
lagartocine@yahoo.es


EXPIACIÓN [Atonement]
Dir: Joe Wright
Guión: Christopher Hampton; basado en la novela de Ian McEwan
c/ Keira Knightley (Cecilia Tallis), James McAvoy (Robbie Turner), Saoirse Ronan (Briony Tallis con 13 años), Romola Garai (Briony Tallis con 18 años), Vanessa Redgrave (Briony Tallis anciana)
UK/2007/Drama***/Estrenos

EL ORFANATO

ESTRENOS Retroenlaces (0) Añadir comentario

Las películas de terror tienen la vertiente de las “casas embrujadas”, es decir hechos sobrenaturales que suceden en casas donde ha pasado algo terrible, generalmente asociado a uno o varios asesinatos o muertes espantosas, cuya repercusión afecta a los nuevos moradores, casi siempre desconocedores de lo que sucedió en el pasado. La casa, por cierto, debe ser antigua, de esas con grandes puertas que chirrían y ubicada en un lugar desolado.

El último experimento español con esos ingredientes y con gran éxito de taquilla fue la conocidísima Los otros (2001), filme internacionalizado gracias al patrocinio y actuación de Nicole Kidman, muy interesada en el papel central a fin de darle a su carrera un giro dramático (que lo consiguió, su performance es notable) más allá de los papeles insulsos que había protagonizado hasta ese momento.
El orfanato ha querido repetir el éxito internacional que significa colocar un filme español en Hollywood y de allí repercutir a los demás países, consiguiendo una distribuidora internacional que se haga cargo. Y como que lo ha conseguido, rompiendo taquillas donde se ha estrenado. Pero, el resultado dista mucho del filme de Amenábar, mucho más consistente, interesante y con recreación de atmósferas hasta el final.

Efectivamente, El orfanato se basa en “elementos sorpresa” bastante manidos que “asusten” al público como la mano de la muerte atropellada (Benigna) que sostiene fuertemente el brazo de Laura, o los ruidos misteriosos de la casa, buscando una explicación lógica o sobrenatural. Concebida como un juego infantil (hay que buscar el “tesoro” y la clave para encontrarlo) la película se sostiene en la sólida actuación de Belén Rueda como la desesperada madre que busca a su hijo. Prácticamente está en todas las secuencias de la película, así que una actuación floja o deficiente habría hecho naufragar el proyecto.

El orfanato se deja ver, sobretodo para los aficionados a los filmes de terror. Solo eso.
Eduardo Jiménez J.
lagartocine@yahoo.es


EL ORFANATO
Dir: Juan Antonio Bayona
Guión: Sergio G. Sánchez
c/ Belén Rueda (Laura), Geraldine Chaplin (Aurora), Fernando Cayo (Carlos), Roger Príncep (Simón), Montserrat Carulla (Benigna), Edgar Vivar (Balabán)
España/2007/Terror***/Estrenos

EL ASESINATO DE JESSE JAMES POR EL COBARDE ROBERT FORD

ESTRENOS Retroenlaces (0) Añadir comentario

Esto sí es lo que se llama caer a lo grande. Filme pretensioso, de un esteticismo gratuito y con un ritmo lento que hace dormir al más duro, amén de las consecuencias del metraje excesivo de casi tres horas –dicen que la versión original duraba más de cuatro-.

La película narra a modo de documental los últimos meses en la vida del famoso bandolero Jesse James, cerrando con un epílogo trágico de quien lo asesinó. Pero, tratándose de diferenciar de otros westerns, donde prima la acción y los tiroteos, en El asesinato… priman los tiempos muertos, la inacción, el anti-clímax, regodeándose el realizador en un esteticismo banal y vacío de contenido.

Nos presenta a un asaltante acorralado, angustiado, inseguro, que elimina a sus propios compinches por temor a la delación, con un anti-héroe de doble vida (el hogar donde no saben siquiera su verdadero nombre y los asaltos) que sabe cuál es su destino final y de cierta manera lo coadyuva. Western crepuscular o anti-western muy distante a la saga épica o romántica del género, más en un tono decadente, como el de la época que describe que en uno elegíaco. Balada triste, lánguida de un tiempo irremediablemente enterrado en el pasado. Si bien las actuaciones son parejas, destaca sobretodo Casey Affleck como el que se hizo famoso por acabar con la vida del famoso asalta trenes. La personalidad de Robert Ford está muy bien trabajada, dándole el justo tono el joven Casey.

Esperemos que con este intento no se entierre definitivamente a un género que conoció épocas mejores.
Eduardo Jiménez J.
lagartocine@yahoo.es


EL ASESINATO DE JESSE JAMES POR EL COBARDE ROBERT FORD
[The assassination of Jesse James by the coward Robert Ford]

Dir y guión: Andrew Dominik, basado en la novela de Ron Hansen
c/ Brad Pitt (Jesse James), Casey Affleck (Robert Ford), Sam Shepard (Frank James), Mary-Louise Parker (Zee James), Paul Schneider (Dick Liddil)
EEUU/2007/Western***/Estrenos

LEJOS DE ELLA

ESTRENOS Retroenlaces (0) Añadir comentario

Al tratar la historia de un personaje con enfermedad de Alzheimer (puede ser también el cáncer, el Sida o cualquier enfermedad incurable) se corre el riesgo de caer en el melodrama fácil y llorón. “Se está muriendo” o ya no se acuerda de nada (que es más o menos lo mismo que morir), es ir directo hacia la exacerbación de los sentimientos y ganarnos el personaje por la lástima que el espectador siente. Por ejemplo, en Historia de amor (Love Story, 1970), al final de la proyección toda la platea lloraba junto a Ryan O’Neil por la pérdida irreparable de Ali Mc Graw.

Sarah Polley (actriz venida a la realización) logra superar ese escollo en su primer largo. En principio nada nos llama a lástima en el personaje de Julie Christie. Fiona -antes de perder totalmente la memoria- se percibe como una mujer independiente, que ha sabido con inteligencia mantener un matrimonio por más de cuarenta años con Grant, un profesor universitario jubilado, de quien pasó por alto las infidelidades con sus alumnas y en correspondencia él ha mantenido una relación estable, convirtiéndose con los años más en compañeros o amigos inseparables.
Es así que en pocos trazos nos enteramos del pasado de ambos, igual que de la personalidad de Fiona, quien decide por propia voluntad internarse en un centro médico especializado para personas aquejadas con el terrible mal, teniendo el filme dos partes bien marcadas: antes del ingreso al hospital y las consecuencias que genera el internamiento de Fiona; y, la segunda parte de la película que evita todo recurso fácil para ganarse al público y enfoca el progresivo deterioro de la protagonista con un distanciamiento que no permite caer en la sensiblería barata. Igual, la protagonista sigue siendo independiente, a pesar de la enfermedad, consigue nuevos amigos y revive un supuesto viejo amor (Aubrey), dejando en un segundo lugar de importancia a su esposo.

Justamente las tribulaciones las vemos más desde el lado de Grant: la decisión tomada contra su voluntad de internar a su esposa, del relegamiento a que se ve sometido por esta, y de cómo va formando una unión con la esposa de otro paciente internado también por Alzheimer (la relación entre Grant y Marian –esposa de Aubrey- ocurre en un tiempo posterior al internamiento de Fiona y la degeneración progresiva de su enfermedad), una suerte de compañía y comprensión en el sufrimiento mutuo (los que conozcan algo de esta enfermedad sabrán que más sufren los parientes que el propio paciente) hasta la resolución final (que, por si acaso, no termina en la muerte de la protagonista).

Los paisajes también juegan un papel importante: desolados, desérticos, como la memoria de Fiona desvaneciéndose, y en especial la presencia de la nieve, blanca como la memoria que se va borrando.
Lejos de ella es un filme interesante, que se mantiene con una trama bien trabajada y sobretodo actuaciones sólidas y parejas (muy en “la escuela británica”), donde resalta Julie Christie (Darling, Doctor Zhivago, Fahrenheit 451) con una extraordinaria performance que en honor a la verdad le debió merecer el Óscar mucho más que a la mimética y sobrevalorada Marion Cotillard.
Eduardo Jiménez J.
lagartocine@yahoo.es


LEJOS DE ELLA [Away from her]
Guión y dir.: Sarah Polley, basado en el relato "The bear came over the mountain" de Alice Munro
c/ Julie Christie (Fiona Anderson), Olympia Dukakis (Marian), Gordon Pinsent (Grant Anderson), Michael Murphy (Aubrey)
Canadá/2006/Drama***/Estrenos

LA VIDA EN ROSA

ESTRENOS Retroenlaces (0) Añadir comentario

Las biopic (biografías de personajes célebres llevadas al cine) pueden caer en la tentación de la grandilocuencia, es decir retratar casi como un santo laico al biografiado y por lo tanto tender al acartonamiento, a la frase solemne, a que estamos “ante” el personaje. Es el principal error que se puede cometer al llevar una biografía al cine.
El otro extremo son las biografías que recrean al personaje y/o al tiempo en que vivió, dándonos una arista inusual del biografiado o de la época y sociedad que le cupo en suerte. Son las biopic “creativas”, más toman al personaje de modelo o excusa para algo que nos quiere decir el realizador. Ejemplo de este filón son las biopics que puso en escena Milos Forman: Amadeus (1984) sobre la vida de Mozart; El lunático (1999) acerca del comediante Andy Kaufman; Larry Flynt (1996) sobre el pornógrafo más famoso de Norteamérica; manteniendo una constante: la originalidad del personaje contra su medio (musical, televisivo o social) que es marcadamente conservador, velador del statu quo y que trata de eliminar todo lo que sea novedad. En esa lucha permanente, tensa, entre la persona sui generis que se sale de los cánones tradicionales y el medio que trata de aplastarlo, es donde se va desarrollando el argumento, dando la sensación de apreciar algo “nuevo” sobre el personaje.

Un tercer camino es la corrección en retratar al biografiado. No lo eleva a los altares, pero tampoco logra niveles creativos que hagan interesante el filme. Es el caso de La vida en rosa (La Môme). La película es “políticamente correcta”, acicalada, con una escrupulosidad minuciosa en llevar los detalles de la vida de Edith Piaf (de allí también su excesivo metraje), pero que en ningún momento despega. Es más bien una serie de retratos bien elaborados, una colección de viñetas, pero que les faltó el armazón del collar para tener un conjunto y si no fuera por la actuación mimética de Marion Cotillard posiblemente el filme hubiera naufragado. Tenemos algunos momentos aislados buenos como los inicios de la cantante, duros y conmovedores a la vez, o su infancia recreada en un burdel donde recibe el afecto negado por la madre (y que marcó su inestabilidad emocional), o el amor por el boxeador Marcel Cerdan verdadera piedra a la cual se aferra para no naufragar.

La vida en rosa es un filme que más atrae por ver a la Cotillard trasformada en Edith Piaf que por los resultados mismos de la película.
Eduardo Jiménez J.
lagartocine@yahoo.es


LA VIDA EN ROSA [La Môme]
Dir: Olivier Dahan
Guión: Olivier Dahan e Isabelle Sobelman
c/ Marion Cotillard (Edith Piaf), Gérard Depardieu (Louis Leplée), Jean-Pierre Martins (Marcel Cerdan)
Fra, R Checa, UK/2007/Biopic/Estrenos

 

30 DÍAS DE NOCHE

ESTRENOS Retroenlaces (0) Añadir comentario

La novedad está en que los vampiros migran a Alaska esperando que se haga la noche por treinta días (de allí el título) a fin de ser invulnerables para chuparle la sangre a todo un pueblo. La película ha sabido dosificar las escenas de terror, sin exagerar los efectos especiales, y más bien se centra en el suspenso y los intentos de supervivencia de los humanos que resisten hasta quedar apenas un pequeño grupo.

Se nota que el realizador es un atento lector de las películas de John Carpenter, considerado como el ícono viviente de los filmes de terror, y en especial de El enigma de otro mundo (The thing, 1982) que también se desarrollaba en el polo norte. El final es típicamente carpenteriano, del héroe que se sacrifica, cargado de poesía, en una imagen plástica y bella del amanecer.
Asimismo, el diseño de los personajes, los ambientes claustrofóbicos, las contradicciones suscitadas dentro del grupo, son tributarias del gran maestro del cine de horror, manteniendo al espectador en vilo por cerca de las dos horas de proyección sin recurrir a trucos baratos.

Efectivo thriller de terror del mismo realizador de la inquietante Hard candy (2005) que pudimos ver hace algunos meses, 30 días de noche es un estreno interesante en un subgénero donde es difícil encontrar películas que valgan realmente la pena.
Eduardo Jiménez J.
lagartocine@yahoo.es


30 DÍAS DE NOCHE [30 days of night]
Dir: David Slade
Guión: Steve Niles, Stuart Beattie y Brian Nelson; basado en la novela gráfica "30 días de noche" de Steve Niles y Ben Templesmith
c/ Josh Hartnett (Eben Oleson), Melissa George (Stella Oleson), Danny Huston (Marlow), Ben Foster (el extraño), Mark Boone Junior (Beau Brower), Mark Rendall (Jake Oleson), Manu Bennett (Billy Kitka), Megan Franich (Iris)
EEUU/2007/ Terror, thriller***/Estrenos

SWEENEY TODD

ESTRENOS Retroenlaces (0) Añadir comentario

Se da por supuesto que los musicales son alegres, bellos, positivos y cargados de una gracia y felicidad con happy end incluido. Sweeney Todd rompe con ese esquema convencional para otorgarnos uno cargado de sombras, odio, venganza, sangre y un final trágico y amargo. Creo que por eso la película no ha gustado tanto entre el público. El final no es nada halagüeño.

La historia está ambientada en el Londres del siglo XIX y tiene mucho de la contada por Alejandro Dumas en El conde de Montecristo. La venganza es el eje del personaje central, un barbero condenado por un delito que no cometió, víctima del abuso del poder de un Juez arbitrario que le aplica largos años en galeras a fin de apropiarse de su esposa e hija. La variante está en que la sed de venganza será aplacada contra cualquiera que se siente en el sillón del barbero de la calle Fleet y en la utilización de las víctimas (fin utilitario en la Inglaterra industrial) como carne para las empanadas de la Sra. Lovett, hasta consumarse la venganza última y más deseada contra el Juez y el trágico final del protagonista.

Hasta allí en grandes rasgos la trama. ¿Es un musical fallido o no? Creo que no. El musical cumple con las pautas del género y lo hace con bastante inteligencia, aprovechando el material original. Los escenarios góticos y los personajes en la línea oscura de Tim Burton están bien, principalmente el de Johnny Depp que le otorga ese aire medio lunático, ido, esperpéntico y obsesivo a su personaje. También está correcta Helena Bonham Carter como la “encantadora” Sra. Lovett, con ese toque “fantasmal” gracias al maquillaje (verdadera delicia de personaje en la galería del realizador). Igual los secundarios, todos insuflados de ese aire “burtoniano”, como el ambiente gótico y excesivo, marca del realizador. Pero, los límites de la película son los que le impone el género. Está enconsertado en un musical y debe respetar las pautas del mismo. De repente, el resultado habría sido distinto de haber ido por otro camino.
Sweeney Todd se deja ver, aunque no es lo mejor de Tim Burton.
Eduardo Jiménez J.
lagartocine@yahoo.es


SWEENEY TODD, EL BARBERO DIABÓLICO DE LA CALLE FLEET [Sweeney Todd, the demon barber of Fleet street]
Dir: Tim Burton
Guión: John Logan; basado en el musical de Stephen Sondheim y Hugh Wheeler
c/ Johnny Depp (Sweeney Todd), Helena Bonham Carter (Sra. Lovett), Alan Rickman (Juez Turpin), Timothy Spall (Beadle), Sacha Baron Cohen (Pirelli), Jamie Campbell Bower (Anthony), Laura Michele Kelly (Lucy), Jayne Wisener (Johanna), Edward Sanders (Toby)
EEUU/2007/Musical, thriller***/Estrenos

PETRÓLEO SANGRIENTO

ESTRENOS Retroenlaces (0) comentarios (3)
Petróleo sangriento es una película difícil de seguir para el gran público, de allí su escasa aceptación pese al merecido Oscar a Daniel Day-Lewis. No estamos ante una elegía al pioner conquistador del oeste ni tampoco ante un melodrama-río que emocione a las plateas. Petróleo sangriento (o Pozos de ambición, su otro título en español) no es concesiva, sino exige seguirla con mucha atención. La idea de descenso es recurrente a lo largo del filme. Desde la primera escena, cuando vemos a Daniel Plainview cavar en una mina hasta las perforaciones de los pozos de petróleo que lo convertirán en millonario. Pero, ese descenso es también símbolo de la degradación del personaje, de solitario y hosco a la misantropía y desprecio por el género humano. No le interesan las relaciones con los demás. No hay una compañera al lado y el pequeño que adopta huye de su lado de adulto. Daniel Plainview es un lobo solitario completo.

Petróleo sangriento también tiene un aliento religioso que recorre toda la película, desde la escena inicial en que Paul vende “por un plato de lentejas” la revelación del rico yacimiento de petróleo en la granja de sus padres hasta el fanatismo religioso de su hermano Eli, deseoso de convertirse en predicador de prestigio, vanidoso y sectario. Eli y Daniel son personajes contrapuestos, pero que se complementan. Ambos tienen obsesiones fijas: uno ser un gran predicador, el otro enriquecerse. Y ambos logran sus sueños. Precisamente la escena en que enloda y lo unta de petróleo Daniel a Eli hace alusión al “del barro eres”, con lo que lo coloca a su mismo nivel. Lo desprecia al saber el espectáculo que monta para captar feligreses. Igual sucede con la escena en que lo mata, es la muerte de Abel por Caín o el sacrificio del cordero que debe redimir a los pecadores (precisamente Daniel alude a la sangre del cordero, más en consonancia con el título original del filme). Ese substrato religioso impregna la película de principio a fin.

El sonido merece renglón aparte. Los ruidos disonantes o la misma música están fundidos con las imágenes, aludiendo a la personalidad desequilibrada de Daniel, a la locura implícita del personaje, a lo que contribuye la notable performance del actor, en un estilo expresionista, barroco, exagerado adrede, en sintonía con las características de un rol memorable.

Metáfora del capitalismo voraz y depredador, Petróleo sangriento es una muy buena película, difícil de seguir para el gran público, pero disfrutable para quien le encuentre el sentido.
Eduardo Jiménez J.
lagartocine@yahoo.es


PETRÓLEO SANGRIENTO [THERE WILL BE BLOOD]
Dir. y guión: Paul Thomas Anderson, basado en la adaptación libre de la novela "Petróleo" de Upton Sinclair
c/ Daniel Day-Lewis (Daniel Plainview), Paul Dano (Paul Sunday/Eli Sunday), Kevin J. O'Connor (Henry), Ciarán Hinds (Fletcher), Dillon Freasier (H.W.)
EEUU/2007/Drama***/Estrenos

SIN LUGAR PARA LOS DÉBILES

ESTRENOS Retroenlaces (0) comentarios (2)
Pocas películas premiadas con justeza como No country for old men (el título original es más apropiado a lo que quiere trasmitir el filme); pero, también da la impresión que los Coen han llegado a su máximo cenit. El filme es bueno, y lo salva de la mediocridad de otras películas similares, el buen argumento y la magnífica actuación de Tommy Lee Jones y sobretodo de Javier Bardem (merecidísimo el premio en la noche del Oscar) como el asesino que deja una estela de muertes en su camino.

Estamos ante la película de perseguidor-perseguido, con un tercero en discordia, el Sheriff interpretado por Tommy Lee Jones, en medio de una batalla entre bandas de narcotraficantes. Si bien es un thriller, la película toma elementos de los filmes del oeste: los paisajes desérticos como escenario natural de la trama –que representan esa lucha dura y áspera por la superviviencia-, la persecución del “malo” al “bueno” y las peripecias que debe hacer el segundo para librarse de su captor. Los personajes más parecen vaqueros por la indumentaria y el uso de revólveres y escopetas, el seguimiento del rastro de sangre del oponente como hacen los indios, y la ausencia casi total de un estado de derecho (salva la tenue presencia del Sheriff) y su reemplazo por la ley del más fuerte. La acción de la trama se desarrolla entre los personajes de Bardem y Josh Brolin, son pura acción, vemos como el segundo debe usar su ingenio y astucia para continuar vivo; mientras que el personaje de Tommy Lee Jones encarna la parte reflexiva de lo que está ocurriendo, de cuándo se generó esta espiral de violencia que parece imparable y la impotencia que siente para detenerla. Efectivamente, el personaje de Bardem es más un símbolo que un personaje de carne y hueso -un asesino profesional jamás dejaría la estela de muertos que deja él-; encarnando a la violencia misma desatada en todo su furor que incluso va contra sus propios contratantes en efecto boomerang, o si se quiere ser más poético simboliza a la muerte o al ángel exterminador que viene a hacer justicia con la guadaña cortando cabezas, convirtiendo al país o terruño en un lugar no apto para los viejos o los débiles, destinados a la muerte. Precisamente el sueño final que tiene el personaje de Tommy Lee Jones, donde el padre –ya muerto- va mostrando al hijo el camino con una luz, es el camino al mundo de los muertos que –según leyendas- nuestros muertos más cercanos van preparando a los vivos cuando llega la hora de partir.

Existe una dimensión metafísica del mal y del sentido de infinito, reflexión sombría que proviene del Sheriff Bell, comenzando por lo narrada en off al inicio del filme, teniendo como trasfondo el desolado desierto. El clima de escepticismo es el del hombre contemporáneo. Cuando, en una escena, el Sheriff refiere que creyó que Dios se le iba a manifestar de viejo y no apareció, alude a la soledad y vacío del hombre actual, carente de divinidades: no hay dioses que nos acojan en su regazo. Estamos solos en el universo infinito.
Igual sucede con el juego de la moneda que practica Chigurh con sus víctimas. Quizás al final todo se reduzca al azar de esa moneda. La única lógica y explicación en medio del caos, así como la moneda, Chigurh llega a “hacer justicia” –a su manera- entre los hombres; aunque la esposa de Moss lo contradiga al final: la moneda no tiene nada que ver, nosotros hacemos la elección.

El final cortado abruptamente con el sueño del Sheriff Bell –ya retirado- no es casual, si se condice con lo que la película ha estado trasmitiendo en las dos horas: la violencia desmesurada que existe en Norteamérica solo genera muerte, terror y desolación, abriendo y cerrando el filme con las reflexiones del Sheriff; no siendo coincidencia por ello que la película se ambiente en Texas, el estado más violento y con una alta tasa de ejecuciones y uso indiscriminado de armas de fuego por cualquier persona. Por ello, también el “bueno” al final cae sucumbido por las balas, muy posiblemente también su esposa, mientras que Bardem sigue vivo pese al grave accidente que sufre al final.

Película trágica y pesimista, No country for old men ofrece una visión descarnada de la violencia en la Norteamérica actual y del mal como telón de fondo permanente, filmada con solvencia y mucho rigor.
Eduardo Jiménez J.
lagartocine@yahoo.es

SIN LUGAR PARA LOS DÉBILES [No country for old men]
Dir: Ethan Coen y Joel Coen
Guión: Joel Coen y Ethan Coen; basado en la novela homónima de Cormac McCarthy
c/ Tommy Lee Jones (Sheriff Ed Bell), Javier Bardem (Anton Chigurh), Josh Brolin (Llewelyn Moss), Woody Harrelson (Carson Wells), Garrett Dillahunt (agente Wendell), Kelly Macdonald (Carla Jean Moss), Tess Harper (Loretta Bell)
EEUU/2007/Thriller***/Estrenos

MAÑANA TE CUENTO 2

ESTRENOS Retroenlaces (0) comentarios (1)
Siempre las segundas partes o continuaciones son difíciles de satisfacer, debido a que existe la recurrente comparación con la primigenia versión. Es lo que pasó con Shrek, por ejemplo, y es lo que pasa con la segunda parte de Mañana te cuento.

La primera entrega tenía la frescura de la novedad. Historia de iniciación sexual de un grupo de adolescentes (filme de “teenagers”), sin mucha pretensión, se encontraba inscrita en la vertiente de películas tipo Porky; sin embargo, la segunda entrega tiene fallas serias. Da la impresión que ha existido un apresuramiento, un guión poco trabajado, con un tratamiento indefinido entre la comedia y el drama. El filme comienza bien, estamos ante el grupo de amigos, algunos años después, con una juerga maldita, donde uno de ellos para “ligar” chicas se hace pasar por futbolista extranjero, otro le ha dado por la devoción religiosa, mientras que Manuel es un columnista en un periódico local. Ese comienzo estaba bien, estamos ante otra aventura del grupo de amigos; pero cuando interviene el personaje de Melania Urbina con el robo al novio (un malo malísimo Giovanni Ciccia) cambia la óptica del filme, pasando a un drama de persecuciones y secuestros con unos villanos dignos de las peores películas mexicanas. Si por lo menos hubiera estado en el tono del pastiche y la burla medio que pasaba, pero tal como está el tratamiento, llenando escenas para tener el metraje necesario, con un final precipitado y actuaciones bastante irregulares, deja mucho que desear. Ojalá que la tercera parte (ya prometida gracias al socio inversionista norteamericano) sea para mejor y no como sucedió con esta pobre continuación.
Eduardo Jiménez J.
lagartocine@yahoo.es

MAÑANA TE CUENTO 2
Dir. y guión: Eduardo Mendoza
c/ Melania Urbina (Bibiana), Bruno Ascenzo (Manuel),Giovanni Ciccia (Alfredo),
Vanesa Jeri (Lorena), Magdiel Ugaz (Secuestradora)
Perú/2007/Comedia**/Estrenos

MICHAEL CLAYTON

ESTRENOS Retroenlaces (0) Añadir comentario

Los thrillers de procesos judiciales (“trials movie”) tienen la característica de tocar un tema social materia del juicio, casi siempre referido a una trasnacional (antaño era el poder político y la CIA) que utiliza todo el poder fáctico que posee (influencias políticas y judiciales) para ganar el proceso, sin importar las reglas éticas o procesales. En el otro lado se encuentran los perjudicados, ciudadanos de a pie, sin ningún poder que los apoye, representados por un joven abogado, soñador e idealista que con la sola fe de su convicción, cual Quijote, se lanza contra el aparato de la malévola trasnacional, venciéndola. Al final, el juez decreta una fuerte indemnización contra las víctimas y la sanción penal en caso de evidencia de cometimiento de delito contra los directivos de la pérfida empresa.
Por eso gustan mucho los thrillers de procesos judiciales. Es una satisfacción que siente el público común, al identificarse con los débiles, de vencer a un poderoso con las solas armas de la razón y de la convicción en los valores.

Estos thirllers tienen dos partes muy marcadas: la primera, los preparativos del juicio, la búsqueda de testigos, el conseguir pruebas, contar con la valiosa participación de algún perito, donde muchas veces para mantener en vilo al espectador, casi al final del proceso aparece el testigo clave o la prueba que inculpa a la trasnacional. La segunda parte es el juicio mismo, con jurado y juez, a veces con la variante de haberse “vendido” el magistrado o algún testigo a la trasnacional. Acá se luce el joven abogado, sufre las zancadillas de los abogados de la empresa y se “compra” al jurado con un emotivo alegato final. Luego viene el fallo del juez y el júbilo en la sala.

Más o menos ese es el esquema de los thrillers de procesos judiciales. Tony Gilroy que realiza su debut como director con Michael Clayton (amplio guionista que cuenta en su haber con la trilogía de Bourne) lo hace saliendo de las pautas tradicionales de este tipo de filmes para encaminarnos hacia los conflictos internos en la gran empresa.

Efectivamente, Michael Clayton rompe con los esquemas y personajes propios de este tipo de filmes para tocar más bien la figura del anti-héroe que siente la necesidad de reivindicarse con los demás, “lavar sus culpas”. El personaje central no es ningún idealista, sino un abogado de un gran estudio jurídico en Nueva York, desilusionado de su trabajo, que casi siempre consiste en arreglar los problemas legales inmediatos de los clientes del estudio, sin demasiados subterfugios, rápidamente y contando con los contactos en comisarías y juzgados que dejen bien librado al cliente. Es el “trabajo sucio” que los abogados socios no lo hacen (Clayton es un empleado eufemísticamente llamado “consejero principal”). Es sintomático del estado emocional en que se encuentra el personaje que se niega a realizar la componenda necesaria o el “arreglo” para que el cliente del inicio del filme salga bien librado del atropello cometido con su automóvil. En contraposición, su amigo y colega Arthur Edens es un notable abogado, socio del bufete, capaz de “darle la vuelta” a un caso judicial y que debe defender a una trasnacional dedicada a la agroquímica, habiéndose detectado que sus productos generan cáncer entre los consumidores, pequeños granjeros que lo usan para el cultivo de sus tierras. La situación se trastoca cuando el abogado que debe defender a la empresa en el juicio sufre una crisis de conciencia al enterarse de los malos manejos de la empresa para ocultar esa información y decide patrocinar a los perjudicados. Como están en juego muchos miles de millones en indemnizaciones, la multinacional opta por eliminar al abogado Edens y a su amigo Clayton que descubre el razonamiento que llevó al primero a comprobar que la trasnacional estaba en falta.

Lo interesante en este thriller es que todo se produce en el campo del “monstruo”, en la vertiente del filme de denuncia del poder fáctico de las grandes empresas (como antaño, en los años setenta, fue el poder político corrompido del gobierno norteamericano). Ver lo que sucede “dentro del poder”. Los entretelones generalmente oscuros que no salen a luz pública. A contrapelo de los thrillers judiciales que más enfocan al abogado defensor y a los perjudicados y el marco escénico es el tribunal; en Michael Clayton todo se desarrolla en las filas de la trasnacional. Las contradicciones entre los distintos personajes es por la deserción de Edens tras el descubrimiento que ha hecho y sus crisis maníaco-depresivas, donde Clayton busca reconciliarse consigo mismo mediante alguna “buena acción”, tendiendo una trampa a los asesinos de su amigo, y produciéndose el consabido “happy end” con el arresto de los “malos”.

Con Michael Clayton, Tony Gilroy inicia con buen pie su labor como realizador. No es una gran película, ni mucho menos, pero cumple y cumple bien, gracias al sólido guión –que se nota no se ha despegado ni un milímetro del mismo- y a la magnífica actuación de George Clooney que sin decirlo en palabras –lo que hacen los verdaderos actores de talento-, refleja ese sentirse mal del personaje, ese andar errante en un mundo del cual está hastiado y de buscar una razón para su vida al llegar a la medianía de edad.
Todavía Gilroy se mueve en el campo de lo convencional (el “final feliz”), aunque con una propuesta interesante. Esperaremos su siguiente trabajo como director para saber como evoluciona.
Eduardo Jiménez J.
lagartocine@yahoo.es

 

AMERICAN GANGSTER

ESTRENOS Retroenlaces (0) Añadir comentario
Las películas de gansters son populares porqué describen una zona del mal de la cual nos sentimos atraídos. Ver cómo un hombre común y corriente asciende a la cúspide del éxito (de una organización criminal en este caso) gracias a sus cualidades (habilidad, coraje, riesgo, etc.). Es el lado oscuro y sórdido “del sueño americano”, las oportunidades para todos aquellos que, estando fuera del sistema legal y muchas veces no amparados por este, se valen de sus propios méritos, incluyendo los delictuales para alcanzar el “éxito” entendido como poder, dinero y riquezas, o -como decía don Vito Corleone poéticamente- para ser “respetado”. Por supuesto, dentro de los filmes contemporáneos de gansters, el ejemplo por antonomasia y de aliento a tragedia griega es “El padrino”, más en sus dos primeras partes.

Precisamente el personaje de Frank Lucas tiene algo del Vito Corleone en el culto a ciertos valores tradicionales del modo de vida americano: la familia como eje fundamental de la vida, el ser leal y honrado en los negocios (cumple su palabra con sus proveedores y la droga que vende es de excelente calidad a diferencia de sus competidores), el tratar y pagar bien a sus subordinados, etc. Y también coincide en que el personaje no es un malo odiado pese al negocio a que se dedica (a diferencia del Tony Montana que encarnó Al Pacino en Scarface – Brian de Palma, 1983-). Los “malos” más bien vienen a ser los policías corruptos, vendidos al narcotráfico y partícipes del negocio mismo.

Pero también tiene algo de otra película de los setenta, “Sérpico” (Sidney Lumet, 1973), en el lado del policía honrado que no se ha “contaminado” del negocio de la droga y que deberá delatar a sus colegas corruptos. Añádanle a eso un toque de “Los intocables”, en el sentido que el detective Richie Roberts debe dirigir un grupo de elite policial en paralelo al cuerpo corrupto de donde proceden, que como Eliot Ness debe recopilar pruebas para incriminar a su presa; y, un toque de “Contacto en Francia” (William Friedkin, 1971), en los vericuetos de la droga en el Nueva York de los setenta y esa afiebrada y alocada vida de opulencia que produce entre los “dealers”, millonarios de la noche a la mañana.

Sin embargo, American Gangster no es una mera copia de las películas citadas (y de otras más) sino que cobra independencia gracias a la solvencia narrativa de Ridley Scott. Scott está en su elemento cuando se trata de sacar adelante un thriller de acción (“La caída del halcón negro” es uno de sus mejores trabajos en los últimos años) y elude la grandilocuencia del “gran espectáculo” como le sucedió en “Gladiador”. Como toda historia de gangsters que se precie, debe contar el ascenso y caída del personaje central, así que utilizando una estructura de historias paralelas de perseguidor y perseguido que se tocarán solo en la resolución final, vamos conociendo a ambos personajes: uno se convierte en millonario gracias a la droga, se compra trajes caros –pero no ostentosos como sus colegas-, se casa con miss Puerto Rico, saca a su familia de la pobreza y la muda a una mansión; el otro –sirviendo como contrapunto- apenas la va pasando con su sueldo de policía, es odiado por sus colegas por ser honesto –rechazó un millón de dólares-, pierde a su esposa y a su hijo y solo le queda el consuelo de las relaciones esporádicas. Esa “historia personal” de ambos personajes es lo que hace interesante y estimulante la película y la va “jalando” a la resolución, bastante previsible al tratarse de una “true history”, por lo que más importante es el cómo se cuente que lo contado. (El filme tiene una mecánica o lógica interna que hace predecible lo que vendrá después, donde tenemos hasta un “conflicto de marca” entre las propias organizaciones criminales, cuando la competencia se apropia del nombre “Blue magic” con el cual comercializa la droga Frank Lucas).

Si bien American Gangster no es el mejor trabajo de Scott (sus trabajos de juventud siguen siendo los mejores: Los duelistas, Alien y sobretodo Blade runner), deja satisfecho a quien asista a las más de dos horas y media de proyección, no cansando en absoluto el metraje, gracias a la trama, al ritmo que le impone el realizador, y a las sólidas actuaciones de Russell Crowe y Denzel Washington (el primero convertido en “actor fetiche” de Ridley Scott), compenetrándose ambos en la complejidad de sus papeles (la complejidad de ambos personajes tiene lados esquizofrénicos al dividir su vida laboral y su vida privada en dos mitades distintas: uno es un eficiente y honrado policía, mientras en su vida familiar naufraga; el otro es un frío traficante de drogas y un amoroso hijo y esposo). Por cierto, discrepamos de quienes sostienen que se ha idealizado mucho al personaje de Crowe, lo cierto es que el argumento imponía contrastes absolutos entre ambos, sino se caía en una ambigüedad que no era el caso para un filme de acción.
Eduardo Jiménez J.
lagartocine@yahoo.es
AMERICAN GANGSTER
Dir: Ridley Scott
Guión: Steven Zaillian
c/ Russell Crowe (Richie Roberts), Denzel Washington (Frank Lucas), Chiwetel Ejiofor (Huey Lucas), Cuba Gooding Jr. (Nicky Barnes)
EEUU/2007/Policial***/Estrenos

EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA

ESTRENOS Retroenlaces (0) Añadir comentario
Existe un principio en las adaptaciones cinematográficas que casi siempre se cumple: de una buena novela es muy difícil obtener una buena película (más bien la película suele resultar mala); e inversamente proporcional, de una mala novela o de un cuento o relato corto es posible obtener una buena película (a lo que agregamos siempre y cuando se cuente con un buen guionista y un buen director).

Es que las comparaciones entre libro y filme resultan inevitables. Más cuando se tiene conocimiento de la obra literaria. Además, una buena novela es muy difícil llevarla a la pantalla por lo complejo y difícil que resulta resumir más de quinientas páginas, quedando naturalmente distorsionada; aparte que ambos –libro y filme- tienen lenguajes diferentes, por lo que si algo funciona bien en uno, no necesariamente será igual en el otro. Por eso es imposible adaptar magistralmente a la pantalla El Quijote de la Mancha, En busca del tiempo perdido o Conversación en la Catedral. Menos el Ulises o Cien años de soledad.

Hay excepciones a esa regla, como la adaptación de Muerte en Venecia de Luchino Visconti (que es una novela corta de Thomas Mann) donde ambos –libro y filme- son de excelente factura, o El Gatopardo (Visconti de nuevo). Pero son eso, excepciones.

En cambio, un cuento o relato corto puede trasformarse en un buen guión, “creciendo” en magnitud e importancia, así como en complejidad de los personajes, y si a eso se añade una buena dirección de actores, tenemos muchas veces una obra maestra. Igual sucede con las malas novelas, las que pueden ser enriquecidas con una buena adaptación y dándoles un alcance que el texto literario jamás lo tuvo. Un ejemplo claro: El padrino. La novela no es gran cosa, pero en manos de Francis Ford Coppola llegó a niveles de tragedia griega (“es imposible que escapemos a nuestro destino”).

Así que los lamentos de los lectores de “El amor en los tiempos del cólera” salen sobrando por obvios. No solo por tratarse de una superproducción al estilo de Hollywood, donde ha prevalecido lo azucarado de la historia, sino también porqué el director no ayuda mucho a hacer “despegar” una trama que se mantiene a vuelo rasante en las más de dos horas de proyección. Es que Mike Newell (quien cuenta en su haber una entrega de Harry Potter y la insulsa La sonrisa de la Monalisa) no era el apropiado. Pasó lo mismo que al elegir al director de Soy leyenda. Eso ocurre cuando los productores quieren ahorrarse unos “milloncitos” y optan por contratar a un director “más barato” o que no cuente con la independencia necesaria para efectuar los cambios que sean ineludibles (un “yes, sir”), pensando que el reparto, “el ambiente de época”, las canciones de Shakira o la deliciosa fotografía son suficientes.

En lo que si discrepo con cierta crítica es en la culpa que se le quiere achacar también al “cast” internacional. Se ha dicho que es un reparto internacionalizado, globalizado, tenemos actores españoles, italianos, colombianos y otras menudencias que dan como resultado “un arroz con mango”. Claro, los amantes de la novela (entre los que me cuento) hubieran preferido una versión en “castellano caribe” que en un estándar inglés subtitulado. Y tienen razón. Pero, la argumentación de una falta de autenticidad local de los actores no resiste un análisis serio. Sería como alegar que carecerían de autenticidad las actuaciones de Shakespeare y estaba descalificado por ser inglés para interpretar en la época isabelina personajes de la Grecia clásica, de la antigua Roma o de la Italia medieval. El reparto internacional y el uso del inglés en los diálogos no es motivo para descalificar un filme, siguiendo esa misma lógica los chinos sólo podrían interpretar a personajes chinos, los franceses sólo a franceses y así hasta agotar las nacionalidades. El actor profesional puede interpretar distintos papeles, no solo referidos a su lugar de origen o idioma, y el tener un reparto internacional bien llevado hace la obra más interesante.
Los protagónicos cumplen, unos más que otros, pero cumplen y bien. Los defectos del filme van por otro lado (más está relacionado con “ensamblar” todas estas piezas y darle un aliento de conjunto a la historia). Quizás cuando algún día se realice la “versión caribeña” de El amor en los tiempos de cólera, tendremos una con los giros idiomáticos propios (que dicho sea de paso, la novela más se presta a miniserie que a película).

Otro error de apreciación está relacionado con la crítica al tratamiento de la sensibilidad de la época; olvidándose que la historia ocurre entre los siglos XIX e inicios del XX cuando ni remotamente estaba enraizada la revolución sexual en las sociedades occidentales que permitió liberar los tabúes y prejuicios de antaño. Más bien la película acierta en lo que podríamos denominar una “sociología del amor”. El romanticismo como grado excelso del amor de pareja, con el apasionamiento y los sentimientos desbordados como parte de la cultura de una clase media ilustrada, nutrida sobretodo de los autores franceses que influenciaron notablemente a más de una generación, donde la comunicación de los amantes era generalmente por medio epistolar, medio idóneo para cortejar a la amada (el internet y el chat se encontraban en los pre-sueños de la humanidad) y lo más audaz consistía en tocarle la mano a la novia al salir de la misa. Esa atmósfera está muy bien tratada en el filme y no es nada cursi, a pesar de parecerlo a los ojos contemporáneos. Difícilmente podemos juzgar una sensibilidad de épocas pasadas con los parámetros de la nuestra, debido a que se corre el riesgo de cometer un error de perspectiva.

Para terminar, la escena con la cual me quedo: la de Angie Cepeda como la viuda que aprovechando la trifulca de los estruendos de la guerra civil en la calle, aprovecha para acostarse con el meditabundo y triste Florentino Ariza. Es una escena natural, fresca como la Cepeda misma cuando interpretó a La Brasileña en Pantaleón y las visitadoras. Sólo por ella vale quedarse en la butaca por más de dos horas; aunque en mi caso personal, la compañía con quien aprecie el filme fue más grata que la película misma.
Eduardo Jiménez J.
ejjlaw@yahoo.es

EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA [Love in the time of cholera]

Dir: Mike Newell

Guión: Ronald Harwood; basado en la novela "El amor en los tiempos del cólera" de Gabriel García Márquez
c/ Javier Bardem (Florentino Ariza), Giovanna Mezzogiorno (Fermina Daza), Benjamin Bratt (Juvenal Urbino), Catalina Sandino Moreno (Hildebranda Sánchez), Hector Elizondo (don Leo), Liev Schreiber (Lotario Thurgot), Fernanda Montenegro (Tránsito Ariza), Laura Harring (Sara Noriega), John Leguizamo (Lorenzo Daza), Unax Ugalde (Florentino Ariza joven)
EEUU/2007/Drama romántico***/Estrenos

SOY LEYENDA

ESTRENOS Retroenlaces (0) comentarios (2)
Las distopías (cuya temática central es la extinción de la civilización y posterior barbarie de la raza humana) tienen como finalidad alertar al ser humano de un daño o peligro que en el presente todavía es controlable pero que a futuro puede ser irreparable. Es así que en los años 60 y 70 las distopías estaban centradas en la extinción de la humanidad por una posible guerra nuclear; mientras que las actuales tienen como eje argumentativo la irreparabilidad del medioambiente y la guerra bacteriológica. Distopías clásicas en esa línea son El planeta de los simios y recientemente Hijos de los hombres.
Otra vertiente distópica es la pérdida de la libertad y el vivir en una sociedad oprimida y sojuzgada por una elite sea religiosa, política o militar que mantiene el statu quo con un discurso ideológico deliberadamente engañoso. En esta variante el ser humano se encuentra alienado, rebajado en sus derechos, prácticamente cosificado y sin tener la posibilidad de pensar o de expresar libremente sus sentimientos. El paradigma por excelencia de este tipo de distopías es 1984.

Soy leyenda se centra en la primera temática (la extinción de la civilización y posterior barbarie de la raza humana) y ha contado con tres adaptaciones al cine. La primera de 1964 (The Last Man on Earth) con Vincent Price; la segunda de 1971 (The Omega Man) con Charlton Heston; y, la tercera de 2007 con Will Smith.

A nivel argumentativo la trama tiene dos niveles que se van “cruzando”: el primero y más interesante es narrar la vida cotidiana del Dr. Neville “en el presente” cuando la tierra ya ha sido devastada por un virus trasmutado que convierte a los hombres en una suerte de vampiros rabiosos (parecidos mucho en la agilidad a los de 28 días después -28 days later, 2002- de Danny Boyle). Así nos describe al protagonista haciendo su vida cotidiana: busca alimentos en una ciudad desolada y vuelta al salvajismo, se provee de gasolina, “renta” dvd’s para pasar la noche, “conversa” con los maniquís de la tienda, se mantiene en forma y convierte su casa en un verdadero “bunker”. En este nivel es bastante importante la relación con su perro, el único ser viviente con quien puede comunicarse y tener una relación afectiva (literalmente el perrito “se roba” varias escenas de la película). Los flash-backs son explicativos de “lo que pasó en la tierra”. En un segundo nivel, menos interesante, “caza” vampiros pero no tanto para su exterminio sino para encontrar una posible cura, utilizándolos como conejillos. En esta primera parte de la película se percibe el paulatino deterioro sicológico que va viviendo Neville por su aislamiento de otros seres humanos y que se demuestra en los mensajes que por radio trasmite, reflejando su necesidad de comunicarse, intento vano de “botella al mar”, o cuando “conversa” con los maniquís de la tienda de video o pierde el control al ver a uno de estos fuera de su lugar, en plena calle.

Esos dos niveles tendrán un “nudo” del conflicto con la presencia de Anna y su pequeño hijo, sobrevivientes humanos como Neville y en búsqueda de una posible comuna de otros sobrevivientes también inmunes al virus. La resolución se dará con el sacrificio del protagonista poco antes de encontrar la cura, convirtiéndose por tanto “en leyenda” con un esperanzador “happy end”. Esta es la parte del filme que menos convence.

En principio se trata de la obra para un solo actor. Toda la puesta en escena reposa en el personaje central. Es un hombre solitario, lo que irá erosionando su sicología, hundiéndolo en la depresión y con conductas consideradas erráticas en sociedad. Si bien Will Smith cumple adecuadamente su papel dramático, más está en la línea de los superhéroes que de un hombre solitario y con problemas de conducta. Esa muestra de “debilidad” no está adecuadamente registrada en la performance del actor (a Charlton Heston le sucedió lo mismo en la segunda versión). La hondura sicológica le abría abierto una dimensión humana abismal, lindante con la locura, que habría hecho muy rico al personaje (por cierto el argumento más se presta para ello que para una película de acción). Y también es responsabilidad del director, que no ha sabido aprovechar el material entre manos y con poca experiencia en su haber. Y, el remate no es muy convincente. El “final feliz” deja un sabor como a mártir de la medicina que a una distopía como era la idea de la trama.

Quizás el resultado habría sido distinto si el proyecto lo manejada Ridley Scott, de quien se voceó mucho la encargatura en la década pasada. En fin, Soy leyenda tiene sus límites, dejándose ver como un entretenimiento, pensada y diseñada como tal y sin mayores ambiciones.
Eduardo Jiménez J.
lagartocine@yahoo.es


SOY LEYENDA [I am legend]
Dir: Francis Lawrence
Guión: Mark Protosevich y Akiva Goldsman; basado en la novela de Richard Matheson
c/ Will Smith (Robert Neville), Alice Braga (Anna), Charlie Tahan (Ethan)
EEUU/2007/CF-Terror***/Estrenos

LA LISTA NEGRA

ESTRENOS Retroenlaces (0) Añadir comentario
Paul Verhoeven, realizador de origen holandés, tuvo cierto éxito en el cine norteamericano, sobretodo con Robocop (1987), cinta de corte futurista, bastante ágil y entretenida, e Instinto básico (1992), inquietante thriller que convirtió en sex symbol de los 90 a Sharon Stone. Después de eso su carrera tuvo altibajos, por lo que decide regresar a su natal Holanda, y gracias al prestigio cargado de su estancia en Hollywood, consigue financiamiento para un proyecto europeo bastante ambicioso, ambientado en la segunda guerra mundial y considerado como uno de los más caros en el viejo continente.

Lo interesante de La lista negra (o el Libro negro como también se le titula en español) es la ambigüedad de los personajes. Estamos en la Holanda de la ocupación nazi, donde existe un grupo de resistentes que luchan en una guerra de guerrillas contra el invasor. En ese grupo ingresa Rachel, una cantante de origen judío que ha perdido a su familia cuando trataban de huir. Todo hace sospechar que miembros de la resistencia, en combinación con oficiales nazis, lucran con los judíos que tratan de escapar, engañándolos hacia un viaje que termina en la muerte.
No existen, como en otros filmes de guerra, los estereotipos de buenos por un lado y malos por el otro. El que parece una cosa, puede ser totalmente lo contrario, como sucede con el héroe de guerra Akkerman que se apropia de las joyas y el dinero robado a los judíos asesinados, o con el capitán alemán Müntze (al actor lo hemos apreciado en La vida de los otros) que muestra más humanismo y desinterés que los propios partisanos. Es ese “juego” de dobleces lo que hace interesante el filme, donde incluso no se salva la misma protagonista.

La imagen final, en el Kibbutz, cuando está pronto a ser atacado, simboliza una idea pesimista del realizador: la guerra parece ser la regla en el hombre y los momentos de paz son apenas los menos. Amarga reflexión con la cual cierra este inquietante thriller.
Eduardo Jiménez J.
lagartocine@yahoo.es

LA LISTA NEGRA [Zwartboek]
Dir: Paul Verhoeven
Guión: Paul Verhoeven y Gerard Soeteman; basado en un argumento de Gerard Soeteman
c/ Carice van Houten (Rachel Steinn/Ellis de Vries), Sebastian Koch (Ludwig Müntze), Thom Hoffman (Hans Akkermans), Halina Reijn (Ronnie)
Holanda-UK-Ale-Bélgica/2006/ Thriller***/Estrenos

BALANCE FÍLMICO DEL AÑO

ESTRENOS Retroenlaces (0) Añadir comentario

El circuito comercial se ha caracterizado el presente año por la preeminencia de los “blockbusters” norteamericanos (películas diseñadas, producidas y exhibidas para obtener la máxima rentabilidad al momento de su estreno, programado generalmente a nivel mundial, y cuya exhibición se encuentra precedida de una impresionante publicidad y colateralmente de un merchandising de productos accesorios). El fenómeno no es casual. Obedece a una política concertada de distribuidoras y exhibidoras de multicines de concederle la máxima cobertura de pantalla a los estrenos considerados “taquillazos comerciales”, sin importar la calidad del producto y obedeciendo más bien a la maximización de la rentabilidad. En correlato, el perjuicio es para los filmes independientes o de otras nacionalidades, o para aquellos no considerados “comerciales”, los que quedan excluídos del circuito. Esta política no es igual en todos los países de AL, tiene grados o matices. Si se compara las carteleras en otras partes del continente, veremos que la variedad es mucho mayor a la ofrecida por estas tierras.

Paradójicamente, esa variedad negada por la exhibición local ha sido facilitada por la tecnología, encontrándose en los dvd ofrecidos al consumidor, de origen ilegal en su gran mayoría es cierto (los dvd’s “piratas”), pero con alternativas de contenido que el circuito comercial no lo ofrece, produciéndose el eterno debate entre lo oficial (lo poco visto en los cines) y lo informal (la variedad de alternativas visuales “no legales” disponibles para el cinéfilo). Son dos caras de la misma moneda. (Por ser un hecho distinto al analizado, no tocamos el tema de la competencia desleal de los “piratas” en los estrenos, su principal filón de ingresos). El debate no es solo por la pérdida de impuestos o de ganancias a las trasnacionales, sino de los derechos inherentes en el espectador de alimentar su espíritu ampliando su cultura cinematográfica. Si el escenario oficial no lo ofrece, tiene derecho a buscar alternativas a un precio justo en otros lugares para su exclusivo beneficio espiritual.

Constitucionalmente el tema es interesante, se trata de dos valores contrapuestos: el derecho de propiedad y el derecho al lucro de las empresas (bastante legítimo) versus el derecho a la cultura de la persona y el derecho a encontrar mejores expresiones artísticas para su beneficio espiritual (igualmente legítimo). El debate, por tanto, no es únicamente economicista como se pretende, sino también de derechos consustanciales al ser humano y garantizados por la propia Constitución Política.

Practicando un símil, es como si todos los restaurantes ofrecieran únicamente “comida chatarra”, sin mayores alternativas de variedad, con el único propósito de lucrar con el consumidor sin importarles su salud y por añadidura sosteniendo que sería ilegal si buscan mejores alternativas nutritivas más allá del “fast food”. ¿No tendrá derecho el consumidor a buscar otras opciones alimenticias más saludables a aquella que solo le producirá con el tiempo un bloqueo de las arterias y una repentina muerte por paro cardíaco? Algo parecido ocurre con la exhibición comercial. El espectador se encuentra en todo su derecho a una búsqueda de otras alternativas fílmicas a las ofrecidas por la cartelera. Con esto no se quiere fomentar la piratería (cuya solución es más institucional y económica que represiva), pero sí el estado ponga el asunto en agenda con medidas inteligentes y creativas, en vista que una de sus obligaciones es cumplir y hacer cumplir los derechos de la persona.

Para terminar, realizaremos nuestra lista usual de los mejores estrenos, de acuerdo a la fecha de exhibición local (los resaltados en negrita son considerados como los tres mejores):

1) Escondido (Caché)
2) La conquista del honor (Flags of our fathers)
3) Hijos de los hombres
4) El laberinto del fauno
5) Cartas desde Iwo Jima (Letters from Iwo Jima)
6) Transamérica
7) Pequeña Miss Sunshine (Little from Miss Sunshine)
8) Sophie Scholl
9) El suicida (Wilbur begår selvmord)
10) La vida de los otros (Das Leben der anderen)
11) El espíritu de la pasión (Bin-jip)
12) La ciencia del sueño (La science des rêves)

En cuanto a las producciones nacionales, el año fue pobre en exhibiciones. Augusto Tamayo consolida una vocación muy personal, esta vez inspirado en una historia familiar, aunque inferior a su anterior película; mientras Augusto Cabada realizó su debut en el largo con un interesante thriller, pese a lo accidentado de su estreno, a la calidad de las copias y a los problemas internos con la productora, que literalmente saboteó su propio filme.
Así, los únicos estrenos de interés en el presente año del cine nacional fueron:
1) Una sombra al frente
2) Muero por Muriel
Y eso es todo.
31.12.07

Eduardo Jiménez J.
lagartocine@yahoo.es

ENCANTADA

ESTRENOS Retroenlaces (0) Añadir comentario
Las parodias en el cine es un sub-género que ha contado con excelentes cultores. Uno de ellos fue Mel Brooks, quien también le cupo en los años 60 la responsabilidad de la popular serie de tv El super agente 86 (Get Smart). En la actualidad los hermanos Coen y los hermanos Farrelly son los más activos, estos últimos parodiando todo lo “políticamente correcto” en el sistema norteamericano.

La productora Walt Disney cansada que otros aprovechen su material infantil de cuentos de hadas, decidió autoparadiarse, dándole un giro de tuerca a los clásicos dibujos de Blancanieves y La cenicienta, con príncipe y todo. No es una parodia de humor negro o sarcástico como la versión original de Shrek, sino más “light”, dirigida a un público infantil, pero no carente de humor y gracia, sobretodo por la carismática Amy Adams como Giselle. Los gestos de desconsuelo, pena, alegría o desazón son aprovechados por primeros planos de la cámara y con un final más realista: no siempre uno encuentra la “media naranja” en la pareja que cree, muchas veces sucede lo más inesperado y no necesariamente es “el príncipe azul” (ya Shrek había tratado el tema). Los finales de los personajes secundarios le dan también otro toque: Nathaniel, harto de las manipulaciones de la reina, decide quedarse en el “mundo real”, donde se vuelve un escritor de best sellers contando sus vivencias (su libro se titula precisamente El dolor real), mientras que la ardillita, que regresa al mundo de fantasía también escribe el suyo (sintomáticamente titulado No siempre el silencio es oro). Igual sucede con el matrimonio del príncipe con Nancy en el mundo de fantasía, sonando el celular de esta en plena ceremonia o tomando ella la iniciativa para el beso nupcial. En paralelo, en el “mundo real”, Giselle decide poner su propia tienda de ropa. En ambos casos, más acorde con el tipo de mujer moderna. Buen final, sin caer en la exageración de lo edulcorado.
Mención aparte merece la brillante caracterización de Susan Sarandon como la bruja. Sin los secundarios no habría bastado el carisma de la joven Adams para sostener casi dos horas una historia.

Encantada, encanta y entretiene. La van a disfrutar tanto grandes y chicos.<