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MADEINUSA

Posted by lagartocine on 21 Septiembre, 2006 13:39

MADEINUSA

Guión y dirección: Claudia Llosa

 

c/ Madeinusa (Magaly Solier), Salvador (Carlos de la Torre), Don Cayo (Juan Ubaldo Huamán), Chale (Yiliana Chong)

 

Perú-España/2006/Drama+++

Madeinusa es una película inusual en la corriente actual del cine peruano. En principio no busca la concesión fácil al público como han hecho otros realizadores de óperas primas, que en busca de una cuota del mercado han procedido al facilismo de los desnudos gratuitos o de las palabras soeces, llegando muchas veces a un costumbrismo chato y carente de significados.

 

Claudia Llosa ha apostado por un filme difícil, con propuestas espinosas como el incesto, y una trama que al público promedio es probable que “aburra” (no hay “calatas”).  Pero, sobretodo ha eludido muy hábilmente el localismo folclórico de las películas ambientadas en el campo (cine “camp”), donde generalmente se caía en el mito del “paraíso perdido”, la bondad o inocencia de la gente del campo o las reivindicaciones sociales, con personajes estereotipados de “buenos y malos” (donde los “buenos” eran los campesinos y los “malos” los mistis o blancos).

 

Ese es el gran aporte de Claudia Llosa. Podemos decir que gracias a Madeinusa, el cine rural o ambientado en el campo se pone los pantalones largos, cobra madurez y puede tener una veta prometedora de encontrar continuadores que vayan por el camino abierto por Llosa.

 

En una historia sencilla, de tratamiento lineal (no hay flashbacks), Salvador (Carlos de la Torre), un limeño que se dirige a trabajar a una mina en las alturas, queda varado en un pueblito perdido que tiene la extraña costumbre de desatar sus pulsiones más profundas y reprimidas en semana santa, donde “Dios no ve los pecados porqué ha muerto”. Suerte de fin de semana carnavalesco, son permitidas todas las licencias, incluyendo el trato carnal de padres con hijas, licencia que aprovechará don Cayo, el alcalde del pueblo, para iniciar sexualmente a su hija, Madeinusa.

 

Ese es el núcleo de la historia y que servirá de “motor” para resolver la trama.

 

Aparentemente, los personajes no son lo que parecen. Salvador, el “misti”, resulta el más inocente y perdido en las tortuosas costumbres del pueblo, usado por la protagonista para su venganza y posterior fuga, mientras que Madeinusa, aparentemente la más inocente y frágil, deviene en la más astuta y hábil para ocultar su crimen y hacer realidad su sueño de viajar a Lima, mientras que don Cayo, que supuestamente es el hombre más poderoso del pueblo, resulta la víctima de la trama de su hija.

 

Es esa confusión o inversión de los roles lo más interesante del filme, pero la resolución de los conflictos es su lado más débil.

 

Estamos ante una trama cuasi incestuosa en torno a una niña de 14 años. La diégesis o el desarrollo narrativo de los hechos debía ser bastante delicado tanto para tratar la trama como el desenlace de la misma. Un poco a la manera de las novelas de Faulkner (de donde sospecho se ha inspirado la realizadora para tejer su guión, hasta la reminiscencia del nombre del pueblito -Manayaycuna-  tiene ecos faulknerianos), donde las pulsiones más ocultas, incluyendo el incesto y la relación entre sexo y religión, dibujaban de cuerpo entero a los personajes (también existe una influencia de Buñuel). Y Claudia Llosa presenta “baches” al momento de resolver los conflictos soterrados. No se dibuja muy bien la “rivalidad” entre Salvador y don Cayo por Madeinusa. Son dos “machos” que se disputan una “hembra”. También faltó explotar mejor la relación que va creciendo entre Salvador y “Made” –como le dicen abreviadamente-. El mismo nombre de la protagonista, si bien es llamativo para un habitante urbano y hasta permisible como nombre de pila, en un pueblito religioso, donde prevalece el santoral, es muy poco probable que se permita un nombrecito así (atendiendo al principio de verosimilitud, a fin de hacer aparecer como “verdad” lo que es una ficción).  Igual pasa con la resolución de la trama. El asesinato de don Cayo por su hija no es muy convincente, caso contrario hubiera sido si éste hubiese intentado violarla, habría una explicación “más creíble” del proceder de la niña. Parece que por ese lado, Claudia Llosa pecó de excesiva omisión. Ha querido soslayar el leit motiv de su propuesta inicial, haciéndola naufragar en el desenlace (aunque un acierto es dejar en elipsis la suerte de Salvador luego que es acusado del crimen de don Cayo, deja que el espectador teja sus conjeturas, aunque sospechamos que haya sido “ajusticiado” por la comunidad).

 

Son defectos de principiante y que se evidencian sobretodo al tratarse de un tema bastante delicado (el incesto) como el propuesto por Llosa en su ópera prima y que al final le quedó bastante grande. No vamos a valorar excesivamente la cinta como están haciendo algunos críticos, quizás profesores de la realizadora en su época universitaria y que por “patería” quieren obviar en sus comentarios los defectos del filme (eso de la “patería” ya es recurrente en la “crítica” local, igual pasó con el filme “Dragones de fuego” donde esos mismos “críticos profesionales” olímpicamente se “olvidaron” de comentar el filme). Eso sí, tiene sus méritos, como lo apuntamos al inicio del comentario (otro mérito está en los personajes secundarios como el relojero humano, que marca el tiempo de la licencia en semana santa), pero también defectos formales y de fondo que esperamos supere la realizadora en un siguiente filme. Aunque película sobrevalorada, con todo, “Madeinusa” merece verse, es lo mejor del cine peruano de los últimos años y esperamos que esa veta abierta no se quede en un único primer intento.

lagartocine@yahoo.es

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Comentarios

para todos

maria | 15/11/2006, 14:37

Que ignorancia casi todos en el peru somos de raza andina sino lo parecemos lo llevamos en la sangre, el problema del peruano en su mayoria es la mediocridad, el reflejo de esta pelicula es eso la mediocridad, de no poder realizar una historia que construya, no que sea un cumulo de sensacionalismo barato, lo facil es llevar a las pantallas una pelicula llena de mentiras e inperfecciones.

Para todos los críticos

El observador | 02/10/2006, 13:40

La crítica negativa es envidia, a ver si estas personas si filman una película y que logre los resultados de Madeinusa. Con Respecto a lo que dice La señora Pilar Roca, creo que se siente herida porque debe ser de raza andina, y por supuesto ellos son pulcros, inteligentes, limpios, que nunca se emborrachan, no orinan en las calles, no violan a sus hijas, son educados y huelen a limpio. Lógicamente se ha horrorizado al ver a sus igules en situaciones anormales.

La crítica seria de cine desapareció de los medios

Lagartocine | 27/09/2006, 13:09

Efectivamente, la crítica "seria" de los medios desapareció al comentar Madeinusa. Es lamentable por ejemplo que un crítico tan serio como Ricardo Bedoya (tan serio que ni siquiera sonríe) haya sido complaciente con la película en cuestión. Incluso en su programa dominical "El placer de los ojos", trató de "acorralar" al joven comentarista que no estaba de acuerdo con las supuestas bondades del filme, tratando de que comente siquiera los "valores antropológicos" a favor de la película (ver programa de fecha 24.9.06). Eso ya lo descalifica moralmente para seguir comentando filmes y conduciendo programas de críticas cinematográficas. La honrosa y solitaria excepción en los medios escritos fue Federico de Cárdenas, que en su columna dominical de La República ponderó las virtudes pero también los defectos del filme, ya que "Madeinusa" no es gran cosa, no estamos ante un Orson Welles ni nada parecido y tiene errores formales y de contenido como ya se anotó en nuestro comentario líneas arriba. Creo que el asunto de la complacencia no es tanto por ser un filme nacional, ya que en otras ocasiones les han dado "palo" a los filmes peruanos, sino en que la realizadora procede de una conocida universidad donde enseña Ricardo Bedoya y bueno, la "patería" se hizo presente. A eso se une la promoción que la productora está haciendo del filme a fin de que sea nominado al Oscar para mejor película extranjera, para lo cual no escatiman gastos y tratan de vendernos "gato por liebre", haciendo pasar un filme medianamente bueno pero con errores, por una obra maestra, el "yanoya" de la cinematografía peruana. Lamentable la situación a la que se han prestado ciertos "críticos", olvidando que su principal deber es con su público y no con una ex alumna.

Re: MADEINUSA

Marcela Cornejo | 27/09/2006, 10:43

La responsabilidad moral de hacer cine en el Perú
Marcela Cornejo Diaz
26 de set 2006
Solo puedo explicarme las críticas complacientes a la película MADEINUSA por la total anomia que acosa a la opinión pública, a la clase política y a los intelectuales que se supone son la referencia de las mejores ideas. Me da la impresión que hay una concertación tácita en los medios de comunicación de de que porque es peruana, hay que apoyarla, y de que porque -oh maravilla- si en el "primer mundo" ha gustado debe ser por algo. Más allá de la calidad estética del filme (que la tiene, y en ello vá mi mayor valoración), pienso que hay un trasfondo ideológico que no se ha querido desbrozar ni cuestionar mayormente (por que hay que pensar mucho, y eso implica trabajo y compromiso).
Claudia Llosa lo dice claramente: "se trata de un pueblo inventado. No existen sus tradiciones, no existe la posibilidad de vivir sin pecado, no existe nada de lo que ves en la pantalla"; por lo tanto cabe preguntarse hasta qué punto son válidas las licencias del trabajo creativo a la hora de utilizar personajes y símbologías que pertenecen a una cultura secularmente subordinada y humillada, y cuyos actores más lúcidos luchan por dignificar su imagen ante el mundo. El cine mexicano (con sus "luces y sus sombras") ha servido para forjar la imagen de un país sólido y vigoroso a pesar de los problemas. Qué clase de cine es el que necesita nuestro país; pues un cine original, inteligente, responsable, que aporte a la construcción de nuestro imaginario colectivo.
El problema no es la existencia de la realidad (v.b. el incesto, la pobreza miserable, el desenfreno orgiástico durante la fiesta "al margen del tiempo santo", etc.), que sabemos, tiene "luces y sombras" como dice ella misma, sino la FORMA como se expone, las INTENCIONES con que eso se hace, y el PUBLICO que la va a decodificar ya transformada a través de la obra artística. Si bien el filme ha sido exhibido en el pueblo donde se rodó (un imperativo moral de la Directora, o simplemente un trámite de imagen necesario?) me pregunto qué capacidad de respuesta tienen los pobladores a todo este poderoso arsenal cultural e institucional que la respalda.
No olvidemos que estamos envueltos en todo un universo massmediático que responde a intereses comerciales manejados por una cultura que arrasa a las demás. A veces pienso que si bien los premios son en parte merecidos -por la lograda composición visual-, en una mayor parte parte se deben a que el filme le dá a los espectadores del primer mundo "lo que quieren ver" o lo que "esperan ver" (supuestos indios barbarizados, al margen de la "civilización"). Desde yá, la película pre-candidatea para el Oscar, y ya sabemos qué hilos se mueven ahí.
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MADEINUSA O EL INSULTO HECHO CINE
Pilar Roca
25 set 2006
El día de ayer fui a ver MADEINUSA a la sala 8 del cine Planet (Jr. De la unión). Pocas veces en mi vida he sentido tanto malestar al ver una película, ¿Por qué? ¿De qué se trataba? Bueno, tal vez ustedes no la hayan visto pues en la función de las 7.50 del sábado, éramos apenas 65 espectadores.
Trataré de analizar mis propios cuestionamientos: Una película no sólo posee cualidades formales, vale decir, técnicas e interpretativas. También tiene un contenido, una manera de expresar ideas, conceptos, valores, usos y costumbres, ideología en suma. Por eso decimos que el cine es la cara de un país.
No es intención de esta nota hacer un análisis del guión, la fotografía , la música, la actuación o la edición. ¡No! Me voy a referir, porque lo considero necesario —ya que la crítica ha bajado las banderas, no se si por afinidad ideológica o por el premio FIPRECI—, a la imagen que proyecta no sólo de la mujer campesina sino de los pueblos andinos en su conjunto, a los que calumnia sin piedad.
El tema: Los indios ignorantes, brutos y primitivos están tan cautivados por lo foráneo que le han puesto por nombre Madeinusa a una ingenua niña del poblado. Encima son tan perversos que maltratan a un pobre jovencito limeño que por azar del destino llega a su comunidad en donde el pecado está permitido pues “se ha muerto Dios y nada ve” Suponemos que se trata de la Semana Santa. La ingenua niña lo elige a él precisamente para perder su virginidad “sin caer en pecado” y ver si le liga en suerte viajar a Lima y vivir la fantasía que su madre le ha provocado al abandonarlas junto a un padre borracho y estrupador y a una hermana envidiosa. Ni ella ni su hermana (tampoco el pueblo, por supuesto) consideran impropio que el padre se acueste con sus hijas si esto ocurre en el “Tiempo santo” donde el Señor ha muerto y, por consiguiente, nada ve ni tiene poder para juzgar los pecados y debilidades de los hombres.
Es inevitable, a estas alturas del dislate fílmico, asociar semejante calumnia a los pueblos andinos, con la pretendida confusión que los comuneros de Uchuracay cometieron con los periodistas mártires de ese lejano y emblemático pueblecito serrano. Para ellos era lo mismo, como lo puso en letras de molde en su informe el pariente de la directora, una cámara fotográfica que un fusil de guerra. Tan bestias y miopes eran como estos serranos que aparecen en la pantalla violando a sus hijas, emborrachándose hasta el cansancio y traicionando el candor de un limeñito de clase alta que cometió la imprudencia de aproximar su bella humanidad a ese infierno en miniatura.
Tal vez por eso mismo el CONACINE dotó al millonario presupuesto de la película con sabe Dios cuántos miles de dólares adicionales, al haberla premiado en uno de sus polémicos concursos. Ahora, para que “El tiempo santo” termine de asombrarnos, pretende matricular esta calumnia fílmica como candidata del Perú al Oscar, es decir a esa especie de Premio Nóbel de la cinematografía que tan elusivo ha sido para el pariente en el campo de la literatura.
¿Tendremos que acudir a la Defensoría del pueblo para que nos proteja de semejantes dislates del CONACINE? ¿Sabia Ud. que el dinero que regaló CONACINE para alimentar semejante calumnia sale de su bolsillo? Bueno, así ocurre en este país donde con el dinero público hacen cera y pabilo los que tienen acceso a sus arcas.

La responsabilidad moral de hacer cine en el Peru

Marcela Cornejo | 27/09/2006, 10:41

Solo puedo explicarme las críticas complacientes a la película MADEINUSA por la total anomia que acosa a la opinión pública, a la clase política y a los intelectuales que se supone son la referencia de las mejores ideas. Me da la impresión que hay una concertación tácita en los medios de comunicación de de que porque es peruana, hay que apoyarla, y de que porque -oh maravilla- si en el "primer mundo" ha gustado debe ser por algo. Más allá de la calidad estética del filme (que la tiene, y en ello vá mi mayor valoración), pienso que hay un trasfondo ideológico que no se ha querido desbrozar ni cuestionar mayormente (por que hay que pensar mucho, y eso implica trabajo y compromiso).
Claudia Llosa lo dice claramente: "se trata de un pueblo inventado. No existen sus tradiciones, no existe la posibilidad de vivir sin pecado, no existe nada de lo que ves en la pantalla"; por lo tanto cabe preguntarse hasta qué punto son válidas las licencias del trabajo creativo a la hora de utilizar personajes y símbologías que pertenecen a una cultura secularmente subordinada y humillada, y cuyos actores más lúcidos luchan por dignificar su imagen ante el mundo. El cine mexicano (con sus "luces y sus sombras") ha servido para forjar la imagen de un país sólido y vigoroso a pesar de los problemas. Qué clase de cine es el que necesita nuestro país; pues un cine original, inteligente, responsable, que aporte a la construcción de nuestro imaginario colectivo.
El problema no es la existencia de la realidad (v.b. el incesto, la pobreza miserable, el desenfreno orgiástico durante la fiesta "al margen del tiempo santo", etc.), que sabemos, tiene "luces y sombras" como dice ella misma, sino la FORMA como se expone, las INTENCIONES con que eso se hace, y el PUBLICO que la va a decodificar ya transformada a través de la obra artística. Si bien el filme ha sido exhibido en el pueblo donde se rodó (un imperativo moral de la Directora, o simplemente un trámite de imagen necesario?) me pregunto qué capacidad de respuesta tienen los pobladores a todo este poderoso arsenal cultural e institucional que la respalda.
No olvidemos que estamos envueltos en todo un universo massmediático que responde a intereses comerciales manejados por una cultura que arrasa a las demás. A veces pienso que si bien los premios son en parte merecidos -por la lograda composición visual-, en una mayor parte parte se deben a que el filme le dá a los espectadores del primer mundo "lo que quieren ver" o lo que "esperan ver" (supuestos indios barbarizados, al margen de la "civilización"). Desde yá, la película pre-candidatea para el Oscar, y ya sabemos qué hilos se mueven ahí.
.........

MADEINUSA O EL INSULTO HECHO CINE
Pilar Roca
25 set 2006
El día de ayer fui a ver MADEINUSA a la sala 8 del cine Planet (Jr. De la unión). Pocas veces en mi vida he sentido tanto malestar al ver una película, ¿Por qué? ¿De qué se trataba? Bueno, tal vez ustedes no la hayan visto pues en la función de las 7.50 del sábado, éramos apenas 65 espectadores.
Trataré de analizar mis propios cuestionamientos: Una película no sólo posee cualidades formales, vale decir, técnicas e interpretativas. También tiene un contenido, una manera de expresar ideas, conceptos, valores, usos y costumbres, ideología en suma. Por eso decimos que el cine es la cara de un país.
No es intención de esta nota hacer un análisis del guión, la fotografía , la música, la actuación o la edición. ¡No! Me voy a referir, porque lo considero necesario —ya que la crítica ha bajado las banderas, no se si por afinidad ideológica o por el premio FIPRECI—, a la imagen que proyecta no sólo de la mujer campesina sino de los pueblos andinos en su conjunto, a los que calumnia sin piedad.
El tema: Los indios ignorantes, brutos y primitivos están tan cautivados por lo foráneo que le han puesto por nombre Madeinusa a una ingenua niña del poblado. Encima son tan perversos que maltratan a un pobre jovencito limeño que por azar del destino llega a su comunidad en donde el pecado está permitido pues “se ha muerto Dios y nada ve” Suponemos que se trata de la Semana Santa. La ingenua niña lo elige a él precisamente para perder su virginidad “sin caer en pecado” y ver si le liga en suerte viajar a Lima y vivir la fantasía que su madre le ha provocado al abandonarlas junto a un padre borracho y estrupador y a una hermana envidiosa. Ni ella ni su hermana (tampoco el pueblo, por supuesto) consideran impropio que el padre se acueste con sus hijas si esto ocurre en el “Tiempo santo” donde el Señor ha muerto y, por consiguiente, nada ve ni tiene poder para juzgar los pecados y debilidades de los hombres.
Es inevitable, a estas alturas del dislate fílmico, asociar semejante calumnia a los pueblos andinos, con la pretendida confusión que los comuneros de Uchuracay cometieron con los periodistas mártires de ese lejano y emblemático pueblecito serrano. Para ellos era lo mismo, como lo puso en letras de molde en su informe el pariente de la directora, una cámara fotográfica que un fusil de guerra. Tan bestias y miopes eran como estos serranos que aparecen en la pantalla violando a sus hijas, emborrachándose hasta el cansancio y traicionando el candor de un limeñito de clase alta que cometió la imprudencia de aproximar su bella humanidad a ese infierno en miniatura.
Tal vez por eso mismo el CONACINE dotó al millonario presupuesto de la película con sabe Dios cuántos miles de dólares adicionales, al haberla premiado en uno de sus polémicos concursos. Ahora, para que “El tiempo santo” termine de asombrarnos, pretende matricular esta calumnia fílmica como candidata del Perú al Oscar, es decir a esa especie de Premio Nóbel de la cinematografía que tan elusivo ha sido para el pariente en el campo de la literatura.
¿Tendremos que acudir a la Defensoría del pueblo para que nos proteja de semejantes dislates del CONACINE? ¿Sabia Ud. que el dinero que regaló CONACINE para alimentar semejante calumnia sale de su bolsillo? Bueno, así ocurre en este país donde con el dinero público hacen cera y pabilo los que tienen acceso a sus arcas.