El éxito obtenido por el filme peruano Asu mare ha permitido retomar la vieja polémica entre liberales y proteccionistas sobre la mejor forma de ayudar a que se consolide y despegue el cine peruano.

Los primeros sostienen que debe ser el mercado el que -a través de su “mano invisible”- determine que películas se deben hacer y ver, y cuáles no, sin necesidad de la intervención estatal vía premios o subsidios a proyectos de filmes nacionales, exhibiendo como el ejemplo por antonomasia el filme Asu mare, con más de dos millones de espectadores en las primeras semanas de su proyección, habiendo destronado nada menos que a temidos blockbusters como La era del hielo.

Los segundos, en cambio, creen que el estado de todas maneras debe intervenir dado que existen filmes cuya temática o estilo no se condice con un público mayoritario, por lo que de no existir apoyo estatal difícilmente se podrían realizar. Sustentan fácticamente su posición en los diversos premios obtenidos en el extranjero por películas peruanas cuya convocatoria de público no necesariamente es amplia.

De cierta manera, esta vieja polémica se puede reducir a que los librecambistas afirman que para hacer películas rating manda, mientras los segundos sostienen incentivos estatales primero. No es necesario ser demasiado zahorí para saber cómo quedó la televisión nacional de señal abierta que abrazó ardorosamente el dictum rating manda. Algo similar pasaría con el cine. Tendríamos un espectro de comedias chabacanas, calatas por doquier o dramones insufribles. Pero los proteccionistas que llevan al extremo su posición igualmente se confunden con el mercantilismo llano y puro, con una suerte de lobismo cultural donde un pequeño y cerrado grupo de elegidos determinaría vía premios, cuotas de pantalla, subsidios estatales y otras sinecuras adicionales sufragadas con dinero de todos nosotros qué películas merecen apoyo del gobierno y qué películas no, teniendo a “papá Estado” como el garante que evite la competencia de fuera. Esta posición llevada a la radicalidad también nos traería perjuicio.

En principio que el éxito de Asu mare es atípico, por lo que no se presta a ser un ejemplo emblemático de la producción del cine nacional. Su éxito se debe a causas extraordinarias como el carisma del actor principal, el ser este ampliamente conocido y el costumbrismo limeño reflejado en el écran. Es más, hasta donde sabemos, los productores hicieron un trabajo previo de marketing a fin de asegurar la concurrencia a las salas. Es muy difícil que ese mismo éxito se repita en otras cintas peruanas por más que intenten ser comerciales, como ya ha sucedido en el pasado. (O lo que es peor: copien el estilo y la temática de Asu mare).

Incluso su temática explica gran parte del éxito obtenido, al tocar el delicado tema de la mujer sola que debe sacar adelante un hogar, hecho muy evidente de nuestra realidad y que, estoy seguro, ha tocado las fibras íntimas de más de un espectador. Si bien la madre soltera es más evidente en los sectores populares, se repite también en las otras capas sociales. El tomar a broma hechos que son de naturaleza dramática como que produce una catarsis colectiva. Luego de visionar la película el espectador se siente más aliviado de una carga emotiva que lleva muy adentro. Y si la madre del protagonista es el objeto de sus bromas, es también un homenaje indirecto a quien lo ayudó a formarse como hombre, quizás con mano de hierro como lo cuenta, pero necesaria al fin y al cabo.

Con el fenómeno de Asu mare bien se aplica el adagio una golondrina no hace el verano. No obstante, su producción puede servir de inspiración para otras películas nacionales que intenten apostar por el cine comercial. Un estudio previo de marketing, un buen guión, el contar con estrellas conocidas en el medio o no descuidar la labor técnica-profesional son elementos indispensables. Lo ideal sería que se replique su éxito a fin de consolidar una industria nacional del cine con mayor producción de filmes que los seis u ocho al año que se ruedan usualmente y que -como señalamos en otro artículo- permitiría continuidad y ejercicio en el oficio, así como fuentes de trabajo estables, con personas que se podrían dedicar íntegramente al cine.

Pero, para que exista un mercado del cine peruano requiere de la presencia del estado. Nos guste o no, la mano del mercado por si sola no va a consolidar un cine nacional; hacen falta políticas culturales claras y precisas, voluntad política e incentivos llevados con prudencia y efectividad, por lo menos en los inicios, así como apoyar “el otro cine”, el que no congrega grandes multitudes pero que es parte de nuestra realidad.

Eduardo Jiménez J.

ejjlaw@yahoo.es

 

Cosmópolis es una película que no deja impávido al espectador: o gusta o no gusta. Es un filme que no mantiene tibio a quien lo visiona, pese a su aparente naturaleza gélida en la que se desarrolla la trama.

 

Eric Packer es un yuppie cuya fortuna se debe a la especulación en la bolsa. Transita en una enorme limosina de un extremo al otro de un Nueva York futurista, en un día especialmente complicado por la visita del presidente a la ciudad. Lo único que quiere Eric en ese día es cortarse el cabello con su peluquero favorito, para lo cual deberá cruzar una ciudad de marcados contrastes entre pobres y ricos, encontrándose en el camino con personajes de distinto pelaje, incluyendo manifestantes anarquistas (que nos remiten inmediatamente a los indignados que sacuden Europa y EEUU con sus protestas), pasando revisiones médicas en el enorme auto-mansión o teniendo sexo ocasional con alguna amiga.

 

Ese es el itinerario de Eric que veremos a lo largo de los 110 minutos. No existen picos dramáticos, ni suspenso, ni nada especial, salvo el final que hace prever el fin del protagonista en algún callejón oscuro, y su también evidente ruina, pero ni siquiera eso lo inmuta. Estamos ante un tipo que se aburre de si mismo y de su entorno, que busca emociones fuertes que “lo sacudan”. Pero Eric también es un representante del capitalismo especulativo, dominante en el mundo actual, que puede hacer fortunas en pocos minutos, así como derrumbarlas; por lo que -como acertadamente alguien anotó en un blog-  Pattinson representa a un vampiro, como en Crepúsculo, pero un vampiro moderno, que se nutre de la sangre -o mejor dicho el dinero- de los otros. Es un vampiro más peligroso que el interpretado en la conocida saga juvenil.

 

Crítica del capitalismo, sí. Crítica al modo de vida hedonista de consumismo desaforado, también. Crítica existencial del sin rumbo del ser humano en esta era post moderna, igualmente. Cosmópolis, gracias a su casi descontextualización, permite esas y muchas otras lecturas. Es el filme más abstracto de David Cronemberg y por eso uno de los más incomprendidos. Si en Un método peligroso, su filme anterior, pecó de no arriesgar, de quedarse en lo epidérmico; en Cosmópolis se ha ido al extremo opuesto, casi de un cine experimental, que no deja satisfecho al espectador, que lo obliga a estar atento, a extraer sus propias conclusiones, a no darle nada “digerido”

 

Solo por eso vale la pena apreciarlo.

Eduardo Jiménez J.

ejjlaw@yahoo.es

 

COSMÓPOLIS 

Dir. y Guión: David Cronenberg, basado en la novela de Don DeLillo

c/ Robert Pattinson (Eric Packer), Sarah Gadon (Elise Shifrin), Paul Giamatti (Benno Levin), Juliette Binoche (Didi Fancher)

Canadá,Francia/2012/Drama****/Estrenos

 

Martin McDonagh se hizo esperar desde su interesante Escondidos en Brujas  (2008) sobre dos asesinos que deben esperar en la ciudad que da nombre al filme la orden de su jefe de retornar a Inglaterra luego de haber ejecutado un “encargo”. Con Siete psicópatas vuelve al mundo del crimen a fin de darle una vuelta de tuerca, de nuevo con  Farrell en el protagónico, pero esta vez en clave de humor negro, con personajes esperpénticos y atmósferas de violencia inesperada y situaciones fallidas.

 

Marty (Colin Farrell) es un guionista que se encuentra atascado en el desarrollo de su historia que precisamente se llama siete psicópatas. Tiene la idea, pero está bloqueado en su desarrollo. Billy, su mejor amigo, va en ayuda; en el ínterin tenemos a Hans, un ex predicador, que pasa por la agonía de tener a la esposa con cáncer y que se las busca “secuestrando perros” y cobrando luego las recompensas; y a Charlie, un mafioso desesperado por la pérdida de su querido can, literalmente, su mejor y único amigo. En el medio tenemos a un misterioso serial killer que exclusivamente mata asesinos, siendo su identidad uno de los personajes antes citados.

 

Siete psicópatas es evidente tributaria de los hermanos Coen por el uso del humor negro, y de Quentin Tarantino por los personajes esperpénticos y situaciones de violencia inesperada. No es un plagio, pero sí una inspiración más que evidente. No siempre acierta la película, pero no deja de tener interés. McDonagh ha apostado por una estructura más compleja que remite a los vasos comunicantes entre realidad y ficción, a tal punto que la realidad invade a la ficción y desborda la imaginación del guionista trabado.

 

Como dijimos, no siempre acierta (quizás mejor es su primer filme, Escondidos en Brujas); pero tiene performances impagables como las de Sam Rockwel,  Christopher Walken o el mismo  Woody Harrelson, que vuelve en son de burla al papel que tanta fama le dio en Asesinos por naturaleza. Hasta el perrito, motivo de tantos asesinatos, cumple su cometido.

Eduardo Jiménez J.

ejjlaw@yahoo.es

 

SIETE PSICÓPATAS Y UN  PERRO  [Seven Psychopaths] 

Dir y Guión: Martin McDonagh

c/ Colin Farrell (Marty),  Sam Rockwell (Billy), Christopher Walken (Hans), Woody Harrelson (Charlie)

Ing/2012/Comedia***/Estrenos

 

Si la película la hubiese firmado Terrence Malick habría sido elogiada en todas partes, causado orgasmos entre la crítica cinéfila y considerada desde ahora una película de culto; pero, para mala suerte de Cloud Atlas, la firman solo los hermanos Wachowski, junto al realizador alemán Tom Tykwer (Corre Lola corre, El perfume), por lo que los merecimientos no serán abundantes. Y la verdad no lo merecen.

 

Cloud Atlas, como El árbol de la vida, es un filme con aspiraciones metafísicas. Es el “cine arty”, aquel que narra una historia con toques pretenciosos, aburridos y pesados. Esta vez para descubrir que en este mundo todo tiene una causa y un efecto, con su toquecito de reencarnación añadido; algo así como que el aleteo de una mariposa puede afectar al otro lado del mundo y lo que hagamos ahora para bien o para mal repercutirá en el mundo y en nuestras propias “vidas futuras”. Para ello desarrollan distintas historias simultáneas situadas en distintos tiempos y espacios que aparentemente no tienen un nexo entre si, pero existe un “lazo invisible” que las une. Y así presenciamos en cerca de tres horas de proyección –que, la verdad, pudo ser más- hasta saturarnos machaconamente con la tesis. Por esa razón los actores interpretan distintos personajes, detrás de un maquillaje fácilmente reconocible, a fin que “descubramos” los secretos lazos del arcano que rodean sus vidas.

 

Después de Matrix (la primera, claro está), los hermanos Wachowski no han hecho algo tan original. Reiteran postulados filosóficos orientales a los que son afectos, aunque en Matrix mucho mejor elaborados. Esperemos algo mejor de ellos, talento tienen como lo demostraron con este intento fallido y ambicioso.

Eduardo Jiménez J.

ejjlaw@yahoo.es

 

CLOUD ATLAS [Cloud Atlas] 

Dirs.y guión: Tom Tykwer, Andy Wachowski, Lana Wachowski, basado en la novela de David Mitchell

c/ Tom Hanks (Dr. Henry Goose / Hotel Manager / Isaac Sachs / Dermot Hoggins / Cavendish Look-a-Like Actor / Zachry)

HalleBerry (Native Woman / Jocasta Ayrs / Luisa Rey / Indian Party Guest / Ovid / Meronym)

Jim Broadbent (Captain Molyneux / Vyvyan Ayrs / Timothy Cavendish / Korean Musician / Prescient 2)

Hugo Weaving (Haskell Moore / Tadeusz Kesselring / Bill Smoke / Nurse Noakes / Boardman Mephi / Old Georgie)

Susan Sarandon (Madame Horrox / Older Ursula / Yusouf Suleiman / Abbess)

Hugh Grant (Rev. Giles Horrox / Hotel Heavy / Lloyd Hooks / Denholme Cavendish / Seer Rhee / Kona Chief)

EEUU/2012/Ficción futurista-metafísica***/Estrenos

 

Realizar un remake o, peor aún, una secuela de una película considerada un clásico del género como El mago de Oz era un riesgo que los productores han preferido evadir. El riesgo era alto por la comparación con la cinta original, donde casi siempre pierde la segunda versión, así que prefirieron optar por la precuela, lo que sucede mucho antes que Dorothy ingrese al mundo maravilloso, la génesis de los personajes centrales que la pequeña conocerá muchos años después, incluyendo al gran mago. También decidieron no hacer un musical, por las consabidas comparaciones, optando por el género de aventuras con toques de humor y personajes más terrenales, creíbles, hasta con defectos, como el de James Franco.

 

Pero tiene algunos contactos con el filme de 1939 como presentar la introducción en el mundo real en blanco y negro y el mundo de Oz a colores, el tornado que lleva al protagonista al mundo mágico, los amigos y aliados que va haciendo en el camino, los dobles como espejo de personajes en el mundo real y el de fantasía, vasos comunicantes que permiten percibir ambos mundos como caras de una misma moneda y, por supuesto, los célebres personajes que vimos en la película primigenia.

 

La película también es un homenaje al mundo maravilloso del cine como espectáculo, tal como el gran Méliès (otro gran mago, pero del cine) y sus infinitos continuadores lo concibieron. Porque al final de cuentas a eso se reduce una película de ficción: a grandes trucos que parecen magia como la que practica Oz, a la verdad de las mentiras, a esa ilusión o engaño que parece real.

Eduardo Jiménez J.

ejjlaw@yahoo.es

 

OZ EL PODEROSO [Oz the Great and Powerful]

Dir.: Sam Raimi

Guión: Mitchell Kapner y David Lindsay-Abaire, basado en la novela “The Wonderful Wizard of Oz” de L. Frank Baum

c/ James Franco (Oz), Mila Kunis (Theodora / The Wicked Witch of the West), Rachel Weisz (Evanora),  Michelle Williams (Annie / Glinda)

EEUU/2013/Fantasía***/Estrenos

 

Paul Thomas Anderson se toma su tiempo entre filme y filme. Su anterior largo, Petróleo sangriento (o Pozos de ambición como también se tituló en habla hispana) data del 2007 y pese a los premios que recibió ha preferido mantenerse en el cine independiente y no caer en la tentación de los grandes presupuestos de la industria a cambio de limitar su libertad creativa.

 

El propio Anderson ha manifestado que The master se inspira en la vida de Lafayette Ronald Hubbard, el fundador de la cuestionada Cienciología, religión mezcla de ciencia ficción, new age y reencarnación budista, que cuenta con adeptos tan famosos como Tom Cruise o John Travolta.

 

La película no es un recuento literal de la controvertida vida de L. Ron Hubbard, sino que se inspira en los años previos al nacimiento de la Cienciología, ubicándose entre los años 1950-53, cuando Hubbard aplicaba la dianética, suerte de hipnosis que permitía regresionar a “vidas pasadas” a fin de liberarse de la carga negativa que los seres humanos arrastramos; centrándose en la relación conflictiva, difícil entre Freddie (un magistral  Joaquin Phoenix que debió merecer también el Oscar por su actuación) y Lancaster Dodd (otro grande Philip Seymour Hoffman). Esa relación maestro-discípulo que en algunas ocasiones va a exteriorizarse en vocación perruna por parte de Freddie, un hombre atormentado por los recuerdos de la guerra, los antecedentes de madre demente y padre dipsómano, y que entra al servicio del maestro gracias a que sabe preparar maravillosos cócteles con elementos que son veneno como la gasolina o el tíner (está registrado que Hubbard era adicto al alcohol y a las drogas, buscando así “inspirarse” para escribir sus “textos sagrados”).

 

The master permite otras lecturas. No solo del nacimiento de la Cienciología, sino de cualquier religión. Todos necesitamos creer en algo, sea secular o divino. Para que exista una religión deben existir creyentes, gente que como Freddie crea a ciegas en la enseñanza del maestro; debe existir un guía carismático y persuasivo como Lancaster Dodd y un conjunto de ideas (la ideología) que sustenten a la religión, no importa que sean disparatadas con tal que persuadan al creyente en que son “verdad revelada” y, naturalmente, exista gente que crea en estas, los creyentes (salvando las distancias, las ideas del cristianismo primitivo en la creencia de un dios único y trino eran totalmente disparatadas en la Roma del siglo I).

 

Personajes controversiales y obsesivos (como el Daniel Plainview  interpretado por Daniel Day-Lewis en Petróleo sangriento), notable película y notables actuaciones.

Eduardo Jiménez J.

ejjlaw@yahoo.es

 

EL MAESTRO [The Master] 

Dir y Guión: Paul Thomas Anderson

c/ Joaquin Phoenix (Freddie Quell), Philip Seymour Hoffman (Lancaster Dodd), Amy Adams (Peggy Dodd)

EEUU/2012/Drama****/Estrenos

 

AMOR

on marzo 8, 2013 in ESTRENOS | No Comments »

Michael Haneke gusta de “sacudir” a los espectadores de sus películas. No son fáciles, son exigentes, requieren atención, y no son nada concesivas.

 

Amor muy bien pudo ser una edulcorada historia de amor de una otoñal pareja; sin embargo a través de la historia nos va descubriendo los retos que puede sobrellevar. Georges y Anne tienen una relación de años, ambos jubilados con gustos comunes como profesores de música, viven apacibles sus vidas en el ocaso. Tienen una hija, Eva, que ha seguido sus pasos, quien tiene familia y sus propios problemas. La relación marcharía monocorde sino fuera por el gradual deterioro físico y mental de Anne, sobrellevando Georges de manera estoica los males de su mujer.

 

Son esas relaciones cotidianas que ponen a prueba a cualquier pareja. No es el amor idílico, sino las miserias de la vida cotidiana las que deben ser superadas, hasta la muerte de Anne. ¿Georges la mata para que no siga sufriendo o porque ya se encuentra harto de seguir cuidándola? Son preguntas a las que cada espectador debe extraer sus propias conclusiones. Son esas inquietudes brutales a las que es afecto el realizador.

 

Amor es muy distinto a los filmes de amor idílico edulcorado; es más realista y por ende más vital. Uno de los mejores filmes de Haneke y merecido el Oscar a mejor película extranjera.

Eduardo Jiménez J.

ejjlaw@yahoo.es

AMOR [Amour]  

Dir y Guión: Michael Haneke

c/ Jean-Louis Trintignant (Georges), Emmanuelle Riva (Anne), Isabelle Huppert (Eva), William Shimell (Geoff)

Fra,Ale/2012/Drama****/Estrenos

 

 

NO

on marzo 5, 2013 in ESTRENOS | No Comments »

Pablo Larraín es un joven realizador chileno. No es de ascendencia socialista o democristiana como se puede suponer, sino que procede de una rancia familia conservadora, con padre y madre bastante a la derecha del espectro político. No le ha valido generosos comentarios y un premio en Cannes el año pasado, y de allí su salto a la competición del Oscar en el rubro mejor película extranjera.

 

Situada en el contexto del plebiscito de 1988 a fin que el general Pinochet se quede o deje el poder, No desarrolla los entretelones de cómo fue la campaña publicitaria que llevó al triunfo la opción del No pese a la represión de la dictadura militar y la falta de libertades (en la película al gobierno de Pinochet se le muestra siempre o demasiado violento o demasiado cínico). Asistimos a la gesta de la campaña que le cambió de cara a la oposición que inicialmente quería convertir los pocos minutos de televisión cedidos por el gobierno en una suerte de denuncia de lo acaecido bajo la dictadura militar, alternativa segura para ser derrotada en las urnas. Es así que los creativos de la campaña (condensados en el personaje de ficción interpretado por Gael García) acuñan el eslogan La alegría ya viene, eje de toda la campaña del No chileno. Presenciamos lo que se conoce como marketing político.

 

Vemos las tensiones al interior del No, entre los duros que quieren usar la campaña para denunciar las violaciones a los derechos humanos del régimen y los blandos que tomando elementos de la publicidad comercial diseñan un esquema de propaganda digerible para la mayoría de los electores.

 

Pero nada de esta puesta en escena hubiese sido posible sin haber contado con un sólido guión, bien documentado y no mejor preparado. Al final, de repente, las personas van a recordar ese hecho histórico que abrió las puertas a la democracia en Chile no tanto por los hechos reales, sino por la ficción que cuenta la película, tan bien contada, que parece una verdad de las mentiras.

 

Mención aparte merece la polémica que la película causó en Chile, por un hecho similar al que sucedió entre nosotros después de Fujimori. En el país del sur suscitó toda una discusión sobre si el realizador no estaría ironizando y al final no hay nada de que alegrarse ni celebrar, debido a que si bien Pinochet dejó el poder, su constitución política y el modelo económico sobrevivió a él, siendo la victoria de la oposición bastante pírrica al ser, una vez en el gobierno, fieles continuadores del modelo y de la organización política plasmada bajo la dictadura, algo similar a lo sucedido entre nosotros después del año 2000.

Eduardo Jiménez J.

ejjlaw@yahoo.es

 

NO 

Dir: Pablo Larraín

Guión: Pedro Peirano, basado en el monólogo de Antonio Skármeta “El plebiscito”

c/ Gael García Bernal            (René Saavedra), Alfredo Castro (Lucho Guzmán), Antonia Zegers (Verónica Carvajal), Luis Gnecco (José Tomás Urrutia)

Chile/2012/Drama histórico***/Estrenos

Recrear las circunstancias que envolvieron realizar lo que sería un clásico del cine de suspenso y terror como Psicosis implica o seguir más o menos lo que sucedió, volando a ras del suelo; o ir de la mano de la imaginación e inventar una recreación de la celebérrima película. Esto último requeriría de un director, por ejemplo, de la talla de Quentin Tarantino.

El filme ha querido ser más modesto y optó por la primera opción, sobretodo por la amplia documentación que existe de los entretelones del making of de Psycho, contando para  ello con la amplia versatilidad de un actor como Anthony Hopkins y secundarios de alto nivel como Helen Mirren.

 

Alfred Hitchcock hacia fines de los años cincuenta es un director consagrado, mimado por las grandes productoras de Hollywood. Vértigo no le dio la satisfacción de público que se merecía; por lo que decide arriesgar con una novela de suspenso y terror sobre un serial killer de aspecto inofensivo, que aparentemente vive con su madre en un motel al pie de la carretera. Sin embargo, la Paramount, productora de Hitchcock, prefiere no arriesgar en un filme aparentemente de género menor donde, por añadidura, el personaje principal tiene rasgos afeminados (se disfraza de su madre a fin de cometer los asesinatos): por lo que el maestro decide financiarlo por su cuenta.

 

La película va narrando los entretelones, desde el reclutamiento de los actores principales hasta los conflictos con la censura de la época (el Código Hays estaba vigente), incluyendo la supuesta infidelidad de la esposa de Hitchcock, en una suerte de pista falsa dirigida al gran maestro.

 

Lo más interesante son las actuaciones y la recreación de época; y cómo una película de bajo presupuesto pasó a convertirse en un clásico casi desde el primer día de su estreno, cuyas escenas más antológicas como el asesinato en la ducha de la protagonista obedecieron a un montaje especial (donde intervino personalmente la esposa de Hitchcock, Alma) a fin de burlar la censura (no se podían mostrar desnudos o el asesinato de una persona, por lo que la escena se sustentó en la sucesión de una serie de cuadros de cortísima duración), o en otros casos como la célebre música de cuerdas que compuso Bernard Herrmann para acompañar el asesinato fue debido a que no se contaba con más presupuesto para contratar toda una orquesta.

 

Película que disfrutarán más los cinéfilos; lo que quizás se extraña es que no se hubiese rodado en blanco y negro. Le habría otorgado un toque especial, más vintage al decir actual.

Eduardo Jiménez J.

ejjlaw@yahoo.es

HITCHCOCK

Dir: Sacha Gervasi

Guión: John J. McLaughlin, basado en el libro de Stephen Rebello

c/ Anthony Hopkins (Alfred Hitchcock), Helen Mirren (Alma Reville), Scarlett Johansson (Janet Leigh), Danny Huston            (Whitfield Cook), Jessica Biel (Vera Miles), James D’Arcy (Anthony Perkins), Ralph Macchio (Joseph Stefano)

EEUU/2012/Biopic***/Estrenos

 

Conocida en habla hispana también como El lado bueno de las cosas o El lado luminoso de la vida, su título original alude a esa segunda oportunidad, a una nueva esperanza que se abre como un rayo de luz que ingresa a la vida sombría de los protagonistas.

 

Los personajes, como en el anterior largo de David O. Russell, El luchador, son dos perdedores, náufragos en la vida. Pat acaba de salir de tratamiento siquiátrico luego de agredir salvajemente a su esposa al encontrarla con otro hombre en la ducha; Tiffany soporta mal una viudez inesperada teniendo relaciones sexuales con desconocidos. Ambos sin empleo, deben arrinconarse donde la familia. Amigos comunes los presentarán.

 

Grosso modo esa es la trama. El difícil encuentro entre dos personas con problemas, unidas más por necesidad de afecto pero sin mucho en común, hasta que se van conociendo y se abre una nueva esperanza para esta pareja. En el medio personajes secundarios inolvidables como el de Robert de Niro. Su personaje también es de extremos, que en un momento puede ganar una fortuna o perderla estrepitosamente. Supersticioso y violento, nos hace recordar a esos personajes que encarnó para Scorsese en sus años mozos. (En cierta forma el personaje de Pat senior es como uno de estos, salvo con cuarenta años adicionales encima y manías más que evidentes).

 

Pero esta agridulce comedia romántica no sería redonda sin la notable participación de Jennifer Lawrence, como ese ser vulnerable y frágil que busca aferrarse a algo que le de razón a su vida.  Merecido el Oscar a mejor actuación femenina.

 

¿Qué pasará después de esta segunda oportunidad que se dan ambos? Solo Pat y Tiffany lo saben.

Eduardo Jiménez J.

ejjlaw@yahoo.es

 

JUEGOS DEL DESTINO  [Silver Linings Playbook]   

Dir: David O. Russell

Guión: David O. Russell, basado en la novela de Matthew Quick

c/ Bradley Cooper (Pat),  Jennifer Lawrence (Tiffany), Robert De Niro (Pat Sr.), Jacki Weaver (Dolores),  Chris Tucker (Danny), Brea Bee (Nikki)

EEUU/2012/Comedia romántica***/Estrenos