NOÉ

on 10 abril, 2014 in ESTRENOS | No Comments »


Darren Aronofsky tiene muy buenos títulos como El Luchador, otros francamente fallidos como La fuente de la vida, y unos geniales como Réquiem por un sueño. Pero fue gracias al éxito que le trajo El cisne negro que consigue un presupuesto de superproducción para un proyecto ambicioso y arriesgado: una versión contemporánea de Noé y el diluvio universal; y el resultado está a medio camino, con un sabor que no deja contento a nadie, incluyendo por igual a católicos y musulmanes.

 

El asunto va por el lado histórico. Tanto por el relato bíblico, como por las películas que Hollywood ha producido sobre el diluvio universal, tenemos una idea pre-concebida de “lo que debió ser” el diluvio, con un Noé medio estrafalario, del cual todos se burlan mientras él pacientemente va levantando su arca. Y entramos al cine con la creencia que nuestra idea es “la verdad histórica”; obviando que el filme es una ficción y por tanto se permite una serie de licencias tanto en el personaje como en el contexto.

 

Es que contemporizar el relato del diluvio universal supone ponerlo a tono con nuestras preocupaciones actuales; de allí que vemos un Noé con un look más de guardián ecológico que de profeta bíblico (incluyendo el uso de blue jeans, sí, lo leyó bien, jeans). Pero también supone acercar al hombre y dejar el mito, lo que implica un ser contradictorio, con dudas y certezas, como cualquier mortal. Incluso en un momento se presenta la faceta del Noé totalitario e infanticida que, cuchillo en mano, trata de imponer su “verdad revelada” cueste lo que cueste. Y, como todo ser humano, falla en el objetivo final de su misión. Los resultados nunca serán los esperados, el fracaso siempre está a la vuelta de la esquina. Se hizo lo que se pudo, parece decirnos nuestro personaje.

 

Quizás esa lucha entre lo que es y lo que se espera ser se grafica mucho mejor en el antagonismo entre Tubal-cain y Noé. Uno se sabe que es de barro y viene del barro, es un hombre y no aspira a más; mientras el otro sabiendo que viene del mismo barro, quiere elevarse por encima de el. Esa contradicción la tenemos todos, solo que unos están más cerca del suelo, como los descendiente de la raza de Caín, y otros, los menos, hacen méritos para elevarse, con riesgo a caer en cualquier momento. Tarea difícil y a veces imposible.

 

Detrás de ello se encuentra impregnada la filosofía que sostiene que el ser humano es malo por naturaleza. La maldad del mundo que vemos en el filme lo demuestra muy bien. La novedad es que el bien busca trasformar esa maldad. De allí que el bien es una tarea ardua, difícil, llena de peligros y caídas, como lo evidencian los graves trances que pasa el personaje bíblico; mientras el mal fluye con naturalidad. Con este nacemos, el otro significa una reeducación permanente del hombre.

 

Se debe agradecer que no se usara la voz en off para que Noé “converse” con El Creador (se le llama así en la película, no Dios o Yavé), como era usual en las viejas películas con Charlton Heston, donde Dios conversaba con su profeta con voz grave e imperiosa. Los sueños premonitorios sirven para revelar lo que sucederá después (esa visión subjetiva de las cosas es un rasgo típico en el estilo de Aronofsky). Igual sucede con la inclusión de Los Guardianes, los ángeles caídos en la tradición bíblica, suerte de Transformers del mundo antiguo y venia al público adolescente.

 

Como se aprecia, esta versión de Noé ha significado hacer muchas concesiones al relato original, deviniendo casi casi en un Noé heterodoxo. Quizás por ello muchos espectadores que iban por la versión clásica de semana santa se han sentido decepcionados y más de uno abandonó la sala antes de finalizar la función. No se asemeja a las versiones que hemos visto tantas veces en las películas sobre La Biblia.

 

Y si bien Noé es irregular, al final el saldo es positivo. Es mejor dejarse llevar por el relato, sin prejuzgarlo.

Eduardo Jiménez J.

ejjlaw@yahoo.es

 

NOÉ [Noah] 

Dir: Darren Aronofsky

Guión: Darren Aronofsky, Ari Handel

c/  Russell Crowe (Noah), Jennifer Connelly (Naameh), Ray Winstone (Tubal-cain), Anthony Hopkins (Methuselah), Emma Watson (Ila), Logan Lerman (Ham), Douglas Booth (Shem), Nick Nolte (Samyaza), Leo McHugh Carroll            (Japheth)

EEUU/2014/Épica religiosa***/Estrenos



Hacia el 2007 Robert Rodriguez estrena junto a su “carnal” Quentin Tarantino, Grindhouse, que rendía tributo a las viejas películas de bajo presupuesto y actores desconocidos que en los años 60-70 se estrenaban en lo que nosotros denominamos “cines de barrio”, siendo el costo de la entrada dos por el precio de una, atractivo “gancho” para los cinemeros en una época donde no existían ni remotamente los reproductores de películas caseros.

 

Eran filmes de acción, con dosis de sexo, pistoletazos y escenas poco creíbles y de poca lógica pero que entretenían, donde por supuesto “el bueno” se salvaba de todas las trampas que “el malo” le ponía, quedándose al final con la chica, suerte de “premio” al ganador.

 

En Grindhouse, en el segmento que le correspondía a Robert Rodríguez, se visualiza un “trailer” (lo que era usual en este tipo de películas), del siguiente estreno titulado Machete. Un ex agente mexicano de narcóticos, duro e implacable, pierde a su familia, buscando la venganza contra los autores del crimen. Machete recién se estrenó el 2010 y su continuación, Machete kills, el 2013. Está en veremos si estrena la continuación ya anunciada en el “trailer” (esta entrega es un “puente” para una resolución posterior), en vista que la taquilla le ha sido esquiva.

 

Y muy probablemente le fue esquiva porque en cuarenta años el espectador ha cambiado. Ya no es tan “inocente” como antes para aceptar tácitamente que lo visto en la pantalla puede ser “verdad”, a pesar de ser totalmente disparatado. No obstante que era parte del código del género este supuesto pre-establecido que al héroe no le entraban balas ni por rasguño o podía respirar sin tanque de oxígeno en pleno espacio exterior. Hemos visto tantas cosas “realistas” en cine y tv en los últimos cuarenta años que eso ya nos parece “ingenuo”.

 

Y ello lo sabe muy bien Rodríguez, que hace varios “guiños”, como diciendo que no se tomen tan en serio lo que ven, que todo es una broma, como el anuncio de estrellas de primer nivel en la continuación, guiños que también hacen alusión explícita al episodio 5, El imperio contraataca, de La guerra de las galaxias.

 

Pero, valgan verdades, Machete kills mereció un mejor reconocimiento, nos hizo retrotraer a una época ya sepultada en el pasado.

Eduardo Jiménez J.

ejjlaw@yahoo.es

MACHETE KILLLS

Dir.: Robert Rodriguez

Guión: Kyle Ward

c/ Danny Trejo (Machete), Mel Gibson (Voz), Demian Bichir         (Mendez), Amber Heard (Miss San Antonio), Michelle Rodriguez (Luz), Sofía Vergara (Desdemona), Charlie Sheen (Mr. President), Lady Gaga, Cuba Gooding Jr., Antonio Banderas

EEUU/2013/Acción***/Estrenos

 

 



Los hermanos Coen no requieren presentación. Tributarios del gran cine clásico norteamericano, lo característico en ellos es la calidad de sus películas: son buenas o muy buenas; difícilmente encontramos una “regular”, menos una mala, como sucede con otros realizadores. También encontramos siempre el humor en su más extensa variedad y en situaciones que a veces tienen un toque “surrealista”.

 

En Balada de un hombre común (titulada también como A propósito de Llewyn Davis) nos situamos en Nueva York a comienzos de los años sesenta, en el mítico The Gaslight Café del Greenwich Village, cuando se va gestando toda una corriente contracultural en música, literatura y arte que dará grandes nombres en el firmamento artístico.

 

Precisamente esta vez toca el tema de los ilustres desconocidos de esa gran corriente (en especial la música folk, suerte de género menor en ese momento), de aquellos que no alcanzaron la fama menos la fortuna. No fueron los Bob Dylan, sino los anónimos, cuya oportunidad no llegó o llegó fuera de tiempo. Son los que vemos transitar de bar en bar, tocando por un par de dólares, sin techo propio, con más problemas que soluciones en su vida diaria y dudando si realmente vale la pena seguir en ese rumbo incierto.

 

Las escenas con el gato perdido son de lo mejor. De nombre sintomático (Ulises, sinónimo de aventura), el cambio de un gato por otro parecido, el gato que se le cruza en medio del camino, el que deja abandonado en el auto; en fin, es un hilo conductor de las andanzas del protagonista, quizás con siete vidas como el felino. No estoy seguro, pero creo que desde la nostálgica Harry y Tonto (Paul Mazursky, 1974), un felino no tenía tanto protagonismo en el cine, pasando a ser casi casi un personaje más.

Eduardo Jiménez J.

ejjlaw@yahoo.es

BALADA DE UN HOMBRE COMÚN [Inside Llewyn Davis] 

Dir y Guión: Ethan y Joel Coen

c/ Oscar Isaac            (Llewyn Davis), Carey Mulligan (Jean),  Justin Timberlake (Jim), John Goodman (Roland Turner),  F. Murray Abraham (Bud Grossman)

EEUU/2013/Comedia dramática****/Estrenos

 

 

Al parecer la directora Nicole Holofcener más se ha dedicado a la televisión que al cine (tiene en su haber algunos episodios de la popular serie Sexo en la ciudad); no obstante esta comedia romántica (titulada también en español como Sobran las palabras), sin ser nada original, es bastante llevadera sobretodo por las muy buenas actuaciones.

 

Eva es una mujer en los cuarenta, divorciada, con una hija que pronto partirá al College (la universidad para nosotros). En una reunión conoce a Albert (también en los cuarenta y divorciado), con el cual congenia rápidamente. En esa misma reunión conoce a Marianne, sin tomar conciencia que ha sido la ex de Albert, con la que traba una buena amistad. Tanto Albert como Marianne tienen también una hija que igualmente pronto partirá a realizar sus estudios universitarios.

 

La situación se complica cuando Eva sale como amiga con Marianne y con Albert como pareja. En un primer momento no conoce del vínculo que existió entre ambos; pero extrayendo deducciones de lo que le confiesan en la intimidad se dará cuenta. Marianne, perfeccionista en extremo, tiene una opinión bastante negativa de su ex, casi responsabilizándolo de la separación; mientras Albert es más informal y no achaca culpas.

 

Como se ve el filme tiende a la comedia de enredos, hasta que “el ovillo” se desenreda. No es lo más novedoso ni creativo. Más interesante es el enfoque. Las relaciones no son de jóvenes o de adultos jóvenes, sino de personas en la base cuatro con una vida ya hecha, y en un momento especial: sus hijos parten a estudiar a un lugar lejano y posiblemente, por las oportunidades laborales, ya no regresen al hogar terminados sus estudios, por lo que estos cuarentones con sus vidas ya hechas tienen un enorme tiempo para dedicarlo a ellos mismos, a darse, como dice el título en español, una segunda oportunidad.

 

Más allá de las buenas performances, la película tiene un plus especial: ver en pantalla grande –y con algunos kilos de más- a James Gandolfini en el último papel que interpretó. Memorable.

Eduardo Jiménez J.

ejjlaw@yahoo.es

 

UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD [Enough Said]   

Dir y Guión: Nicole Holofcener

c/ Julia Louis-Dreyfus            (Eva), James Gandolfini (Albert), Catherine Keener (Marianne)

EEUU/2013/Comedia romántica***/Estrenos

 

Siete años después llega la contrapartida de la resistencia ateniense contra los persas en el contexto de la segunda guerra médica.

 

Los hechos narrados coinciden cronológicamente con los acaecidos en el paso de las Termópilas con el rey Leónidas como el general a cargo; solo que en el presente filme se enfocan desde el ángulo ateniense con Temístocles como el Arconte que condujo al triunfo a los griegos en la Batalla naval de Salamina que dio fin a la segunda guerra médica. Por cierto, los soberbios persas perdieron las tres guerras médicas, lo que dio lugar a verse forzados a firmar un tratado de paz. Cuentan los historiadores del mundo antiguo que los griegos lucharon con gran tenacidad y valentía porque estaba en juego su libertad como ciudadanos, cosa que no sucedía con las tropas persas, reclutadas de los reinos conquistados.

 

Por supuesto es solo el marco histórico, debido a que el argumento del filme –al igual que en 300- se toma amplias libertades (por ejemplo, el personaje de Artemisa o Artemisia jamás existió; los trajes militares con “los pechos al aire” tampoco, ya que producían gran vulnerabilidad ante un ataque, más bien se encontraban cubiertos con fuertes corazas). Se mantiene el estilo visual estilizado, “hiperrealista” y sombrío, propio de Zack Snyder, esta vez en la producción y la adaptación, amen de la “abundancia de sangre”.

 

También ha sido limitado el rol andrógino de Jerjes para ceder ante “mujeres fuertes” como Artemisa y la reina Gorgo, viuda de Leónidas (esta última sí existió y tuvo un gran poder en Esparta).

 

¿Por qué lo subtitularon “el nacimiento (o ascenso) de un imperio”?

 

Porque debido a la victoria ateniense en Salamina, Atenas consolida su poder político, económico y cultural dentro de las ciudades-estado de la antigua Grecia, dando luego nacimiento al  llamado “siglo de Pericles” y al experimento más atrevido por inusual en el mundo antiguo donde primaban por todas partes los estados despóticos y donde el concepto de ciudadano no existía ni menos la valoración de la vida humana, sino la decisión del soberano. Ese experimento sui generis de sistema político los griegos lo llamaron democracia y daría mucho que hablar algunos siglos después.

Eduardo Jiménez J.

ejjlaw@yahoo.es

 

300: EL NACIMIENTO DE UN IMPERIO [300: Rise of an Empire]

Dir: Noam Murro

Guión: Zack Snyder, Kurt Johnstad, basado en la novela gráfica “Xerxes” de Frank Miller

c/ Sullivan Stapleton (Themistocles), Eva Green (Artemisia), Lena Headey (Queen Gorgo),

Rodrigo Santoro (Xerxes)

EEUU/2014/Acción***/Estrenos

 

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El canadiense Jean-Marc Vallée no es muy conocido, salvo su convencional biopic sobre la joven reina Victoria. Nada hacía presagiar que tocase notablemente el tema del SIDA en sus comienzos.

 

Estamos a mediados de los años ochenta y es poco lo que se conoce sobre el SIDA. Ron es un vaquero tejano. Mujeriego, homofóbico,  pleitista, apostador, que abruptamente se da con la sorpresa de portar el VIH. El médico le da solo treinta días de vida y le sugiere ordenar sus asuntos terrenales, a lo que Ron se subleva, buscando medios alternativos para prolongar su vida. En el camino encuentra de socio a Rayon, un transexual dedicado a la prostitución, también contagiado del SIDA y una doctora (Eve) que lo va a ayudar.

 

Lo interesante es el planteamiento del filme. Sin caer en el melodrama, plantea dicotomías en la lucha por la sobrevivencia de Ron: por un lado la búsqueda de medios alternativos de lucha contra el SIDA frente al único medicamento permitido por la FDA –la agencia norteamericana que aprueba las drogas a ser usadas-, el AZT, y que por estudios independientes se ha descubierto que no cura el SIDA sino, peor aún, agrava los síntomas.

 

Es la parte “social” de la lucha de Ron. Frente a los intereses de las trasnacionales farmacéuticas coludidas con las agencias gubernamentales y los hospitales a fin de copar el mercado de fármacos contra el VIH. Ron (por un interés de sobrevivencia pero también crematístico) busca medios alternativas, fundando los “Club de compradores” (de allí el título original), suerte de asociaciones civiles que adquieren vitaminas, minerales y medicinas que les permitan una mejor calidad de vida.  Esa lucha que puede terminar en los juzgados, con mucho interés económico de por medio, es quizás la parte más interesante.

 

El otro nivel es el “humano” y se desarrolla en la relación difícil, compleja entre Ron y Rayon. Gracias a esa relación Ron pasará de homofóbico a una mejor comprensión del otro, a una tolerancia mayor. Es el lado sensible que le  permite crecer como persona.

 

Pero nada de ello hubiese sido posible sin las notables actuaciones tanto de Matthew McConaughey como de Jared Leto. Ambos se encuentran en un nivel que les permite realizar personajes totalmente creíbles.

Eduardo Jiménez J.

ejjlaw@yahoo.es

 

EL CLUB DE LOS DESAHAUCIADOS [Dallas Buyers Club]

Dir: Jean-Marc Vallée

Guión: Craig Borten, Melisa Wallack

c/ Matthew McConaughey (Ron Woodroof), Jennifer Garner (Eve), Jared Leto (Rayon)

EEUU/2013/Drama****/Estrenos

ELLA

on 14 marzo, 2014 in ESTRENOS | No Comments »

Spike Jonze se caracteriza por crear universos surrealistas tratados como si fuese lo usual. Una suerte de “realismo mágico” dentro del cine. Desde ese punto de vista, Ella es quizás su película más “realista” en el sentido que aborda un hecho que puede suceder en un futuro muy pero muy cercano: el interactuar inteligente y sensitivo con un sistema operativo, hasta llegar a “enamorarse” de él o de ella. Veamos.

 

Theodore es un escritor de cartas a través de la PC, escribiendo textos muy emotivos con ocasión de aniversarios, cumpleaños, eventos especiales, etc. Su vida personal es solitaria y melancólica: acaba de pasar por una separación traumática y un eminente divorcio de la chica que amó por años. Su mejor amiga es Amy, con quien departe de vez en cuando.

 

Theodore se encuentra en esas andanzas cuando en una feria informática adquiere un sistema operativo que no solo es inteligente, sino que posee sentimientos y es capaz de crecer como si de un humano se tratase. A partir de allí la vida de Theodore da un vuelco, encontrando la “felicidad” en la relación virtual con Samantha, el sistema operativo, hasta que esta lo “traiciona” como si se tratase de  un humano y el pobre Theodore es abandonado de nuevo.

 

Estamos ante una fábula de lo que ya es el interactuar actual de los seres humanos. Más apegados a las relaciones virtuales que reales, pudiendo llegar al extremo –nada improbable- de “enamorarse” de su sistema operativo. La predilección por el mundo virtual al real se abre en varias facetas que vemos en el filme: sexo virtual, amistades vía chat, contacto por correo electrónico, entre otros. Quizás, como lo plantea el filme, los seres humanos somos muy complejos y nos es difícil tratar con otros seres, llegando a exasperarnos y perder el control como le sucede a Samantha, cuando ha desarrollado ampliamente sus habilidades “humanas”, increpándole a Theodore que no entiende lo que quiere, que es demasiado “complicado”.

 

Fábula social sobrecogedora –aunque con una esperanza al final en la redención de lo humano-, con una notable actuación de Joaquin Phoenix y quizás el filme más logrado de Spike Jonze.

Eduardo Jiménez J.

ejjlaw@yahoo.es

 

ELLA [Her]

Dir y Guión: Spike Jonze

c/ Joaquin Phoenix (Theodore), Rooney Mara (Catherine), Scarlett Johansson (Voz de Samantha), Amy Adams (Amy)

EEUU/2013/Comedia dramática****/Estrenos

 

 

Steve McQueen (homónimo del gran actor) se hizo conocido acá por Shame (Deseos culpables), intenso drama sicológico sobre la imposibilidad de un hombre de vivir sin sexo.

 

Esta vez nos trae un drama histórico sobre un hecho real acaecido en la primera mitad del siglo XIX en Norteamérica: como un hombre negro libre es vendido como esclavo a negreros de los estados del sur, pasando doce años en condición de esclavo.

 

El filme toca la dignidad de las personas, lo cual se materializa por un contraste: las escenas donde el cuerpo es sometido a torturas y vejaciones por la condición de ser esclavo, aparte del sexo obligado de las esclavas con los dueños de las plantaciones.

 

Como ya se anotó la similitud con Shame se encuentra en el uso del cuerpo estigmatizado, lo cual produce repulsa y solidaridad en el espectador. Otro elemento está en el uso del sexo: en ambos filmes se vive no en forma satisfactoria, sino como culpa (aunque más evidente es en Shame). Asimismo está el paisaje como telón de fondo, ya no de la gran urbe neoyorquina como en su anterior filme, sino de la naturaleza como elemento consustancial a la acción: quizás –parece decirnos el realizador- ese clima de salvajismo  y bestialismo del hombre contra el hombre solo podía darse en sociedades cerradas, aisladas por la naturaleza, donde las jerarquías y roles se encontraban claramente establecidos.

 

En el discurso de McQueen parece subyacer la relación de dependencia amo-esclavo: uno vive en relación al otro. Lo cual es evidente en la relación contradictoria de Solomon con el dueño de la plantación Edwin Epps, y de este con Patsy, en una relación sádico-masoquista que se evidencia en la despiadada flagelación que le inflige por ausentarse sin su permiso de la plantación.

 

En ese discurso hay más que el simple sadismo o abuso de un hombre contra otro, o de reducirlo solo a un modo de producción económico (que existió), sino parece decirnos el realizador que esas relaciones amo-esclavo que se desarrollaron por siglos en el sur profundo norteamericano fueron más complejas y sutiles de lo que parecían (y quizás por ello continuaron cien años más luego de terminada la guerra civil).

 

Pero ello no hubiese sido posible sin las notables actuaciones de Chiwetel Ejiofor como Solomon Northup, el hombre que parece estar viviendo una pesadilla (su rostro es más que evidente) y Michael Fassbender como el despiadado amo de plantación, que no es feliz con el rol que le cupo por el destino, por lo que se desfoga en el alcohol y el sexo en esa vida estéril. Ambas memorables actuaciones.

Eduardo Jiménez J.

ejjlaw@yahoo.es

 

12 AÑOS DE ESCLAVITUD [12 Years a Slave]

Dir: Steve McQueen

Guión: John Ridley, basado en el libro de Solomon Northup Twelve Years a Slave

c/ Chiwetel Ejiofor (Solomon Northup), Michael Fassbender (Edwin Epps), Lupita Nyong’o (Patsey), Brad Pitt (Bass)

EEUU/2013/Drama histórico****/Estrenos

 

Daniel Rodríguez Risco (Lima, 1959) es un caso sui generis en el cine peruano: formado en economía, a su regreso se dedica al negocio educativo, llegando nada menos a ser rector de una universidad nacional. Hacia fines de los noventa obtiene una maestría para estudiar cine en los Estados Unidos y “el bichito” de la realización prende en él, abandonando posteriormente sus negocios habituales y volcándose de lleno al cine y a la escritura. Su primer largo, El acuarelista (2008), se estrena cuando ya el realizador bordeaba los cincuenta años de edad. A la sazón cuenta con cinco cortos y dos largometrajes; aparte de una novela corta y un libro de cuentos.

 

Y si bien es un hombre que comienza tardíamente en la realización, ello tiene una ventaja: posee una experiencia vital y libresca de la cual carecen los jóvenes realizadores y que se evidencia desde el primer largometraje (firmado como Daniel Ro), una peculiar e interesante comedia del absurdo, sobre la imposibilidad de pintar el protagonista una acuarela. Se notaba en algunos trazos y en las atmósferas creadas por los espacios cerrados, la presencia de Roman Polanski y su cinta El inquilino.

 

Esta vez Daniel Rodríguez decide hacer una película “de género”, en especial un thriller sicológico que tiene, salvando las distancias, a Alfred Hitchcock como modelo mayor (es evidente la influencia en los caracteres de los personajes y la atmósfera que los rodea –no en la historia- el filme Rebeca del maestro inglés).

 

Una mujer en sus cuarenta (Silvia) vive aislada en una casona en un pueblo remoto, buscando una empleada que atienda los asuntos de la casa (Mercedes). Junto a Silvia vive temporalmente un mochilero (Jaime) que hace trabajos de reparación en su casa.

 

Estamos ante la historia de la mujer desquiciada pero muy inteligente, que manipula a las personas a favor suyo, hasta que estos se dan cuenta de sus intenciones. En el caso de Silvia –ante la imposibilidad de procrear- tener un hijo usando a  Mercedes y Jaime para sus propósitos, a una como “vientre”, al otro como “semental”.

 

Haciendo comparaciones, en el estilo de Rodríguez existen elementos que se repiten con respecto a su anterior filme: la imposibilidad del protagonista y que es motivo de la acción (en T de hacer su acuarela, en Silvia tener un hijo), lo cual los lleva inexorablemente a la destrucción; el buen uso de los espacios cerrados, claustrofóbicos, lo que se evidencia con mayor nitidez en El vientre; y los escenarios internos: en ambos filmes son intemporales, conocieron mejores tiempos vividos y ahora padecen una lenta decadencia que refleja a los personajes.

 

Si bien no podemos decir que la película sea un dechado de ingenio creador o nos haga saltar de la butaca (es una historia contada miles de veces), se debe reconocer que Rodríguez tiene mejor manejo de sus recursos narrativos, llevando con buen pulso la historia hasta su desenlace.

 

Mención aparte merece la actuación de Vanessa Saba en un personaje complejo y que cronológicamente coincide con la edad de la actriz (Rodríguez declaró que el papel lo tenía pensado para ella). Sencillamente magistral.

Eduardo Jiménez J.

ejjlaw@yahoo.es

 

EL VIENTRE 

Dir.: Daniel Rodríguez

Guión: Daniel y Jaime Rodríguez

c/ Vanessa Saba (Silvia), Mayela Lloclla (Mercedes), Manuel Gold (Jaime), Gianfranco Brero (Tío Miguel)

Perú/2013/Thriller sicológico***/Estrenos

PHILOMENA

on 27 febrero, 2014 in ESTRENOS | No Comments »
Stephen Frears es un realizador británico que se caracteriza por contar pequeñas historias pero con un trasfondo humano y cargadas, más de un vez, de cierto lirismo y de un aire de dignidad de los personajes, más allá de sus apariencias y por más que se encuentren en situaciones difíciles. En el presente siglo películas interesantes de Frears fueron: Alta fidelidad, Mrs. Henderson presenta y La reina.
Esta vez Frears toca un tema espinoso y delicado: las adopciones forzosas que la Iglesia Católica establecía para los niños producto de relaciones extramatrimoniales, generalmente de muchachas menores de edad.
Estamos en los años 50 y tener un hijo extramatrimonial era un estigma social (era considerado como “hijo del pecado” o la concupiscencia), por lo que los orfanatorios administrados porla Iglesia Católica buscaban colocarlos en familias que no podían tener hijos. Existía un estipendio económico (una “donación”) que se realizaba a favor de la Iglesia una vez concretada la adopción (es uno de los hechos más criticables en el filme, al existir un lucro de por medio en las adopciones que realizaban los orfanatorios católicos).
Philomena es una joven que tiene un embarazo no deseado, siendo adoptado su hijo por una familia norteamericana. Ya al final de su vida quiere saber qué fue de ese hijo dado en adopción a la fuerza cincuenta años atrás. Circunstancialmente se contacta con Martin Sixsmith, un periodista de la BBC que cae en desgracia bajo el gobierno laborista de Blair, por lo que entre resignado y en vista que no existe a la vista un mejor trabajo, decide tomar el reportaje de Philomena e iniciar el largo camino para encontrar al hijo perdido.
Estamos ante esas películas de búsqueda, donde más importante que lo hallado es el interactuar de los personajes, casi siempre opuestos en todo: Philomena, a pesar de lo sufrido, sigue siendo una católica devota, Martin es un descreído. Una ve “la mano de Dios” en todo, para el otro los hechos son producto del azar. Y en ese interactuar ambos irán descubriendo cualidades en el otro y un respeto a su forma de ser y pensar; mientras la película va intercalando espacios temporales del pasado de la joven Philomena por medio de flash backs, dándonos un contexto mejor de la historia y el personaje.
Por lo delicado del tema, gracias al tratamiento, el filme no cae en recargar las tintas (y devenir en melodrama) sino que se permite unas cuotas de humor o de relajamiento que lo hacen más llevadero, convirtiéndolo en una pequeña joya.
Eduardo Jiménez J.

 

ejjlaw@yahoo.es
 
PHILOMENA
Dir: Stephen Frears
Guión: Steve Coogan y Jeff Pope (screenplay), basado en el libro de Martin Sixsmith The Lost Child of Philomena Lee
c/ Judi Dench (Philomena), Steve Coogan (Martin Sixsmith), Sophie Kennedy Clark (Young Philomena), Barbara Jefford            (Sister Hildegarde)
UK/2013/Drama****/Estrenos