Esperada reunión de los más famosos héroes dela Marvel.Lapelícula tiene dos partes: la primera es la introducción o presentación de los personajes. Es la más interesante, dado que en pocas líneas nos describe la tipología de cada uno de los héroes en acción. Quien sale ganando es Iron Man, mezcla de genio millonario y ególatra un tanto desequilibrado; pero sus sarcasmos e ironías hacen llevadera la película, así como los duelos verbales con el Capitán América, “el chico bueno americano”, antítesis del héroe de hierro. La segunda parte es un poco “pesada” o predecible para ser más preciso; aunque la cuota de humor visual y verbal anotado la libra de toda solemnidad. Los héroes tienen que salvar al mundo, al principio “los malos” van ganando y luego, casi cuando parece que van a salir victoriosos, un golpe de timón voltea el marcador a favor del bando de “los buenos”, saliendo librado el planeta –una vez más- de una destrucción inminente.

La escena final y el box office hacen previsible una continuación de aquí a unos años.

Eduardo Jiménez J.

ejjlaw@yahoo.es

LOS VENGADORES [The Avengers] 

 Dir y guión: Joss Whedon, basado en los personajes dela Marvel

c/ Robert Downey Jr. (Tony Stark / Iron Man), Chris Evans  (Steve Rogers / Captain America), Mark Ruffalo  (Bruce Banner / The Hulk),  Chris Hemsworth  (Thor), Scarlett Johansson  (Natasha Romanoff / Black Widow),  Jeremy Renner  (Clint Barton / Hawkeye),   Tom Hiddleston  (Loki), Samuel L. Jackson  (Nick Fury), Gwyneth Paltrow  (Pepper Potts) 

EEUU/2012/Acción, fantasía***/Cine/Estrenos

Terrence Malick (1943) es un caso peculiar en el cine. Graduado en Filosofía, por cuestión cronológica y empática pertenece a la generación hippie. En 1973 estrena su primer largo, Malas tierras, donde, en embrión, se puede apreciar la relación entre el hombre y la naturaleza, importante en su cinematografía. Luego, en 1978, entrega Días de gloria, filme de espectacular lirismo. Después vendrá un silencio de veinte años hasta La delgada línea roja en 1998. En 2005 se estrenó El nuevo mundo, su visión personal del pacto fundacional que daría nacimiento a los Estados Unidos de Norteamérica y, ahora último, El árbol de la vida, al parecer su obra más ambiciosa. Actualmente tiene dos proyectos en post producción y otros dos en pre. Parece que el mutismo de antaño ha cedido el paso a una incontinencia fílmica, lo que necesariamente no quiere decir que todo lo visto sea de calidad pareja.

El cine de Malick se caracteriza por un intenso lirismo sustentado en una cuidadosa fotografía y una banda sonora no menos exquisita. Sus imágenes son plásticas, hermosas y dicen mucho de su filosofía personal, expresada en un panteísmo basado en el júbilo a la naturaleza y una reflexión honda de sus personajes sobre su existencia, ayudados por una voz en off que expresa sus conflictos y malestares, lo que sienten por dentro, así como “el choque” entre el hombre y su entorno natural, lo cual evidencia que sociedad y civilización se desprenden en los orígenes de “un tronco común primigenio” como es la naturaleza-Dios, de la cual procedemos todos los seres. Era evidente en La delgada línea roja, donde los hombres que se aprestan al combate cavilan sobre sus pesares y angustias en medio de la floresta tupida en el océano Pacífico.

 En El árbol de la vida, Malick ha querido llevar estos principios a extremos radicales, suprimiendo casi toda historia en las dos horas veinte de proyección y entregándonos sus ideas a través de las imágenes y las cavilaciones del personaje interpretado por Sean Penn. Ya el título alude al árbol del bien y el mal bíblico. No en vano la película comienza con un versículo del Libro de Job, lo cual nos hace presagiar que vamos a visualizar una obra con pretensiones “filosófico-metafísicas”, incluyendo dinosaurios en el camino.

 Para ser sincero, El árbol de la vida no convence. Pretenciosa, retórica, reiterativa, grandilocuente, suerte de sinfonía poética, el filme pretende ser “la obra cumbre de la metafísica visual”. Da la impresión que Malick actúa en forma conciente de estar realizando “la obra maestra”, todo acompañado con un telón musical estridente que satura los sentidos y así tener la impresión de omnipotencia que irradia lo visto.

 El autor cae en un preciosismo manierista que se emparenta muy de cerca con el “cine arty”, aquel que narra una historia con toques pretenciosos, aburridos y pesados. Con una gravedad y solemnidad como que estamos ante “un hecho de gran trascendencia”. Esta vez para explicar el devenir del hombre y su relación con el cosmos y la naturaleza, Malick nos retrotrae al origen del universo, los dinosaurios y con citas bíblicas por añadidura para hacerlo más solemne todavía. Todo para contarnos las cavilaciones, desencuentros y encuentros de Sean Penn niño y luego adulto.

 Justamente este actor encarnó hace algunos años atrás una película igual de insufrible,21 gramos(2003), de Alejandro González Iñárritu, sólo que allí trataba sobre la muerte y Malick más bien trata sobre la vida y sus azarosos avatares.

 Soy conciente que criticar a Terrence Malick no es “políticamente correcto”. Suerte de vaca sagrada de cierta “crítica intelectual” que aplaude orgiásticamente todo lo que lleve su rúbrica (la explicación de esta crítica al por qué la gente sale desconcertada de las salas de cine luego de ver la película es que se trata de un “filme exigente”), lo consideran como “el autor” por excelencia, por lo que no es raro leer justificaciones a favor del monstruo parido.

 Película pretenciosa y poco convincente, apostando doble contra sencillo, estoy seguro que de aquí a treinta o cuarenta años será tan olvidable y descartable como las miles de películas que se estrenaron en el presente año. Esperemos que su siguiente trabajo nos traiga al Malick que tanto apreciamos.

Eduardo Jiménez J.

ejjlaw@yahoo.es

 

EL ÁRBOL DE LA VIDA [The Tree of Life] 

Dir. y guión: Terrence Malick

c/ Brad Pitt (Mr. O’Brien), Sean Penn (Jack), Jessica Chastain (Mrs. O’Brien)

EEUU/2011/Drama***/Estrenos

Los fantasmas de casas antiguas son una fuente rica en la tradición del cine gótico, de atmósferas más que de horror propiamente … si se sabe llevar de manera adecuada. Un ejemplo en los últimos años fue la cinta Los otros (2001) de Alejandro Amenábar.

 Ambientada a inicios del siglo XX, La dama de negro gira en torno a un joven abogado, viudo y con un hijo del que responder, obsesionado con el recuerdo de su mujer, muerta cuando da a luz, por lo que lleva una vida melancólica que incluso hace peligrar su trabajo y predispuesto a “ver a los muertos”.

 Precisamente, el estudio donde trabaja le encarga ir a una casa antigua fuera de Londres, cuya última dueña, con una vida bastante alejada de los demás, ha fallecido sin dejar herederos conocidos. Estamos ya frente a un “horror gótico”, con fantasmas que viven en casas antiguas donde han sucedido en el pasado hechos terribles.

 Lamentablemente el filme apuesta demasiado por los recursos efectistas (golpes de sonido, puertas que se cierran de golpe, imágenes recurrentes del “fantasma”) haciendo notorio lo que pudo ser sugerido. El final sí es bueno. Más allá de lo obvio y del develamiento del secreto que guarda la casa, el final ofrece un giro espectacular, apelando al deseo inconsciente de Arthur: reunirse con su joven esposa en “el más allá”.

 Por otra parte, la actuación de Daniel Radcliffe es correcta. Contenida, refleja el mundo interno atormentado del personaje. Intento de desencasillarse del papel que tanta fama y fortuna le dio a temprana edad. La tarea no es fácil y otros sucumbieron en el camino. Esperemos que él lo logre. Pasta actoral no le falta.

Eduardo Jiménez J.

ejjlaw@yahoo.es

 

LA DAMA DE NEGRO [The Woman in Black] 

Dir: James Watkins

Guión: Jane Goldman, basado en la novela de Susan Hill

c/ Daniel Radcliffe  (Arthur Kipps), Ciarán Hinds (Samuel Daily), Liz White (Jennet)

UK/2012/Thriller, horror***/Estrenos

 

¿Por qué la cinta Titanic es vista en todo el mundo, encantando al espectador común con su historia?

 

Para la explicación del fenómeno no basta con argumentar que fue un “blockbuster” concebido para arrasar la taquilla. Si bien la premisa es cierta (la película nació para recaudar la mayor cantidad de dinero en el mundo) es insuficiente para explicar las razones de su éxito, lo que ha motivado que en el centenario del hundimiento del célebre barco se reestrene en 3D.

 

Creo que la respuesta se encuentra en la historia.

 

Es una historia tantas veces contada en la literatura y el cine, pero no por eso deja de estremecer y encantar. Es una historia de amor y por añadidura de un amor imposible y censurado por la condición social opuesta de los amantes. ¿A quién no le encanta ver o leer esas historias? Habría que no tener corazón para no dejarse encandilar por las peripecias de amor de Jack y Rose.

 

La “gracia” de la hasta ahora última versión del famoso navío fue la historia de un corto pero intenso amor que perdurará a través del tiempo como el de otras parejas de las artes y letras (su romance dura apenas unas horas hasta el hundimiento del barco). Ese fue “el gancho” que hizo atractiva esta versión del Titanic. Una historia de amor ficticio (en la vida real no existieron los personajes de Jack y Rose), pero “creíble” gracias al telón de fondo histórico, de hechos que sí ocurrieron en la vida real. Es lo que Mario Vargas Llosa denomina “la verdad de las mentiras”, la “magia” del narrador para hacer verosímiles hechos ficticios.

 

Por ello, en el Titanic de James Cameron lo más interesante es la trama sentimental que se desarrolla en la primera mitad. El hundimiento del barco es coyuntural (es la parte espectacular, “el show de la filmación”) y sirve solo para dar impulso a los avatares de los amantes, de un amor imposible que va más allá de la muerte. Efectos digitales, espectacularidad, se encuentran puestos al servicio de la historia de la joven pareja. (La escena final, suerte de sueño de Rose anciana, revela el deseo anhelado y frustrado de ella: el reconocimiento por parte de la sociedad, de su mundo aristocrático, del amor de su vida, deseo que queda en apenas un sueño).

 

Precisamente al ser una historia de amor imposible y trágico le da un aliento inmortal. Distinto hubiese sido el significado con el “final feliz” de los amantes. Estaríamos ante un amor anodino más. En cambio, en Titanic existe un aliento trágico: uno de los amantes muere y el otro toma la posta para seguir con “la filosofía de vida” del que no sobrevivió al hundimiento del trasatlántico. De eso trata las más de tres horas del filme que, gracias a esa forma de contar los hechos, no aburre, manteniendo más bien en vilo al espectador.

 

Titanic “arrasó” con los Oscar de aquel año. Un joven Leonardo DiCaprio consolidó su carrera gracias al filme, consiguiendo en otros, posteriores, “destitanizarse” en papeles memorables, principalmente de la mano de Martin Scorsese con el que ha mantenido una sólida asociación.

 

Titanic sin ser “una gran película” (el guión está repleto de clichés bastante convencionales), es de esas que cautivan al espectador, porque todos en nuestro fuero interno deseamos vivir historias como las de Jack y Rose, que las compensamos en la ficción de la pantalla o la lectura.

Eduardo Jiménez J.

ejjlaw@yahoo.es

50/50

on 18 abril, 2012 in ESTRENOS | No Comments »

Tratar el tema del cáncer sin caer en el melodrama no es tarea fácil; sin embargo 50/50 lo cumple.

 

Un joven es diagnosticado con un cáncer bastante raro, obligándolo a replantear su proyecto de vida, incluso su relación de pareja actual, la que se ve seriamente deteriorada. Pero, la película no cae en el expediente del melodrama llorón gracias a que se toma las cosas con naturalidad, como son, hasta con su dosis de humor (incluso una nueva manera de “ligar” chicas apelando a la compasión). Y, si bien el filme opta por el “final feliz” (Adam “se cura” gracias a una difícil intervención quirúrgica), incluyendo una muy posible nueva relación amorosa, no por ello le quita los méritos de haber sabido llevar con buena mano un tema difícil de tratar.

Eduardo Jiménez J.

ejjlaw@yahoo.es

50/50 

Dir: Jonathan Levine

Guión: Will Reiser

c/ Joseph Gordon-Levitt (Adam),  Seth Rogen (Kyle), Anna Kendrick (Katherine), Bryce Dallas Howard  (Rachael), Anjelica Huston  (Diane) 

EEUU/2011/Comedia dramática***+/Estrenos

Este año también cumplió cuarenta años de su estreno El padrino (1972), co-escrita y dirigida por el entonces joven director Francis Ford Coppola, uno de los puntales de la renovación del cine norteamericano en los años setenta.

 Es historia conocida lo difícil que fue el proceso de pre-producción. Un joven realizador que no tenía demasiado poder en los grandes estudios de Hollywood se enfrasca en una película sobre la mafia y el crimen organizado, el de la familia Corleone. Decide para los protagónicos tener a Marlon Brando encarnando a don Vito Corleone, un actor que estaba “vetado” en los estudios por tener fama de conflictivo; y, en el otro papel de importancia, a un desconocido joven actor que daría mucho que hablar, Al Pacino, quien representó a Michael, el hijo y continuador de la dinastía.

 Como cuenta el propio Coppola fue difícil convencer a los ejecutivos dela Paramountla inclusión de estos dos actores en el reparto principal. Parece que el modesto sueldo que percibieron fue el argumento contundente para que la productora los acepte. (Brando solo cobró cincuenta mil dólares por el papel, “un sencillo”; aunque lo salvó las regalías que obtuvo el filme a lo largo de los años).

 Pero, “el gran valor añadido” de la cinta fue que no se trataba de “una película más” acerca del mundo dela Mafia, sino que Coppola la elevó sobre el común de los filmes del género al otorgarle un aliento trágico que envolvía el destino de los personajes. Existe “una predestimación de los dioses” más allá de la voluntad o el camino que decidan tomar. El caso más trágico es el del propio Michael Corleone, quien en un inicio se niega a tomar parte en los negocios de la familia y termina de jefe al morir su padre, ser asesinado su temperamental hermano mayor Sonny, y ante la debilidad de carácter de su hermano intermedio, Fredo.

 En igual sentido, lo que se quiere proteger, termina siendo destruido. El caso más patente es el de la propia familia, la cual se busca proteger a toda costa (todo el esfuerzo de los Corleone se encamina a ello), siendo destruida o disgregada. Sonny asesinado, Fredo exiliado y luego ordenado asesinar por su propio hermano Michael, la familia de este último separada por los turbios negocios que no comparte su esposa Kay. (A la lista se debe añadir el asesinato de la primera y efímera esposa siciliana de Michael, el asesinato de su joven hija en la tercera parte de la saga, así como los intentos de asesinato de Vito y Michael Corleone).

 Pero, también habla del poder y de los medios para consolidarse o llegar a él. Se percibe un aliento shakespiriano presente como en las célebres obras del bardo inglés. Esa consolidación en el poder es por medio de la violencia, pero usando sobretodo la inteligencia y la astucia. El más astuto o el más hábil es el que gana la partida, no el que tiene la fuerza bruta (las escenas violentas y de acción son escasas en el filme y se encuentran adecuadamente dosificadas). Las tres partes de El padrino se abren con un acontecimiento importante que congrega a la familia y “anuda” la trama, terminando con una serie de asesinatos que la resuelven.

 Similar uso tienen las traiciones. El traidor casi siempre es del grupo íntimo de la familia, sea como el caso de Fredo por “ganarse unos dólares” por su cuenta o de los lugartenientes o parientes políticos de los Corleone. La traición, al ser descubierta, se paga con la vida. Se la considera como “el peor de los pecados”, al decir del Dante.

 Fue interesante también el tratamiento dela Mafia.Nofue presentada en su aspecto más violento u oscuro, sino que los jefes mafiosos son definidos como ciudadanos comunes y corrientes, “hombres de negocios” felizmente casados y con una familia de la cual se sienten responsables. Como ya se apuntó, tanto Vito como su hijo Michael, hacen lo que deben hacer por mantener a salvo a su familia. Desde ese punto de vista, existe una “justificación moral” de sus acciones, ganándose de esa manera la simpatía del público. (Se especula que este “lavado de cara” dela Mafiaobedeció a las presiones que recibieron tanto Coppola como Puzo del crimen organizado, en vista que ambos son descendientes de italianos).

 El padrino le otorgaría fama y fortuna temprana a Francis Ford Coppola. Y, a pesar que después “renegó” de su popular trilogía, lo cierto es que cimentó su carrera para proyectos futuros, uno de ellos la segunda parte (1974) que, excepción a la regla, sería mejor que la primera y catapultaría a otro joven y desconocido actor: Robert de Niro, encarnando al joven Vito Corleone. Años después se incorporó al díptico una irregular tercera parte (1990) que, según se dice, Coppola se animó a realizar más por cuestiones de dinero (sus proyectos anteriores no habían reportado la expectativa económica deseada) que por engrandecer su filmografía. Es opinión casi unánime que esa tercera parte es prescindible.

 En cuanto a Brando, gracias a El padrino pudo relanzar su carrera en los años setenta en papeles memorables de filmes como El último tango en París, The Missouri Breaks o Apocalipsis ahora. Ni hablar del despegue que significó los roles para las carreras actorales de los jóvenes Al Pacino o Robert de Niro.

 Asociado con la célebre melodía de Nino Rota, tarareada al infinito en todo el mundo, El padrino demostró una vez más que una obra concebida solo para ganar dinero (la Paramountbuscaba desesperadamente un filme que la saque de la difícil situación económica en que se encontraba), trascurrido el tiempo puede ser apreciada tan fresca y vigente, como lo fue el día de su estreno, lo que sucede solo con los clásicos.

Eduardo Jiménez J.

ejjlaw@yahoo.es

Es cierto que el gran referente modélico para Io sono l’amore es Luchino Visconti y sus extraordinarios retratos de grandes familias en decadencia (bastante inspirados en la suya propia, los Visconti son de antiguo linaje en Italia). Pero lo que en Visconti le resulta bastante natural por extracción de clase, en Guadagnino peca de afectación y de manierismo (insoportable la escena final, que pudo tener una resolución más “natural”). Sino fuese por la gran actuación de Tilda Swinton y algunas escenas rescatables, así como ese clima se sensorialidad que se respira, la película se sumergía en el ridículo. Pudo ser mejor. Lástima.

Eduardo Jiménez J.

ejjlaw@yahoo.es

EL AMANTE  [Io sono l'amore]

Dir: Luca Guadagnino   

Guión: Barbara Alberti, Ivan Cotroneo, Walter Fasano, Luca Guadagnino  

c/ Tilda Swinton (Emma Recchi), Flavio Parenti  (Edoardo Recchi Junior), Edoardo Gabbriellini (Antonio Biscaglia)

Ita/2009/Melodrama**/Estrenos

El reality show llevado a sus límites más brutales

 Ambientada en una Norteamérica que como civilización ha involucionado, políticamente se encuentra dividida en distritos (suerte de provincias), con un capitolio que funge de sede del poder. A modo de “tributo” por una rebelión ocurrida en el pasado en los distritos, estos deben entregar todos los años dos jóvenes (mujer y hombre) a fin que luchen a muerte contra los contrincantes de los otros distritos. Solo habrá un ganador, acreedor de fama y fortuna.

 Hasta allí parece que estamos ante una réplica futurista de las luchas de los gladiadores en el Coliseo romano; pero son los detalles de la parafernalia de los juegos del hambre (el título alude a las carencias materiales, rayanas con las necesidades más extremas, de los concursantes, satisfechas por quien resulte ganador) lo más interesante de la cinta.

 Diseñado el torneo a modo de un reality show, vemos primero desfilar a los “concursantes” ante el presentador, bien acicalados y con una imagen “vendible” para los anunciantes. Habrá preferencias del público por uno u otro y auspiciadores de tal o cual. Los juegos no son solo una forma de dominación de la elite dominante, sino un gran negocio, haciendo del sufrimiento ajeno un divertimento, en vista que son trasmitidos por televisión de costa a costa.

 Incluso pareciera que existe una crítica hacia la televisión como vehículo de alienación de las masas, sometiéndolas para que no se rebelen, manteniéndolas adormecidas (emparentándola con una gran película como El Truman show), pero toda crítica queda en un nivel epidérmico. La cinta gira hacia los intentos de sobrevivivencia de Katniss y su eterno enamorado Peeta, hasta el final. Si no fuese por la buena actuación de Jennifer Lawrence (a quien vimos en Lazos de sangre el año pasado) el filme se desplomaría. Su partner no ayuda mucho en intensidad dramática. Dirigida a un público marcadamente juvenil, la cinta abandona “el mensaje crítico”, centrándose en el romance entre ambos (por cierto, bastante casto y conservador) y un final aparentemente feliz (existe una continuación).

 Los juegos del hambre se quedó en buen intento. Lástima.

Eduardo Jiménez J.

ejjlaw@yahoo.es

LOS JUEGOS DEL HAMBRE  [The Hunger Games]

Dir.: Gary Ross   

Guión: Gary Ross, Suzanne Collins, Billy Ray, basado en la novela de Suzanne Collins  

c/ Jennifer Lawrence  (Katniss Everdeen),  Josh Hutcherson  (Peeta Mellark), Donald Sutherland (President Snow)

EEUU/2012/Thriller futurista***/Estreno

Un canto de amistad entre un hombre y su caballo

 Se ha criticado que la película es muy “edulcorada”, para “ver en familia” (bueno, como que se estrenó el 25 de Diciembre en Norteamérica), que Spielberg “no madura” pese a estar en base seis y sigue haciendo películas para niños. Matices más, matices menos, por allí ha ido “la crítica especializada”.

 Los temas de un realizador y de un artista en general no obedecen a una regla general, ni a la edad de este. Los temas obedecen al “pathos” del realizador, es lo que “lo mueve”. Puede tener más de sesenta años y hacer películas para niños o tener veinte y realizar películas con “mensaje social”.

 Lo que importa es el resultado, el producto. Y acá la regla sí es válida para cualquier artista. Puede impulsarlo el hacer una novela que “cambie el mundo” y el resultado ser un adefesio; o una película “solo para niños”, de mero divertimento, que sea una joya del cine.

 Pese a que se trata de un mismo objeto de arte (una película, una novela, un poema, etc.); una cosa es el gusto o preferencia del crítico y otra muy distinta la opción del artista, que no necesariamente coincide con la del “crítico” (que es lo más recomendable, dicho sea de paso).

 Caballo de guerra se centra en la relación entre un joven y su caballo, que lo entrena desde que es un pequeño animal. Existe una relación especial entre ambos. Sin embargo, no habría película si no existe el conflicto que la mueva. Estamos en vísperas dela IGuerraMundial y el animalito en cuestión es vendido por el padre del muchacho a la caballería inglesa. (Recordemos que hastala GranGuerrase utilizó la caballería como parte de la ofensiva militar).

 Pero no todo termina allí, Joey (así se llama el equino) cambiará de dueño conforme las vicisitudes de la guerra (toda la cinta gira en torno a sus andanzas por los campos de batalla). Muerto en acción el oficial inglés que lo compró, pasará a manos de los alemanes como bestia de carga, luego huirá a campo traviesa entre el fuego de ambos bandos en una de las más emocionantes y líricas escenas de la película. Realmente Spielberg “tiene mano” para narrar visualmente las “escenas fuertes”. No solo la huída de Joey entre dos fuegos; se encuentra también el fusilamiento de los chicos desertores del ejército alemán o la incursión de la caballería inglesa en un campamento alemán “sin el aviso previo de guerra” (recordemos también que hastala IGuerrase debía notificar “por cortesía” al bando contrario del ataque que se iba a acometer).

 Y, no podía terminar sino donde empezó. Luego de cuatro duros y penosos años de lucha, Joey y Albert se reencuentran de nuevo; pero como todo no es fácil en la vida, deberá recuperarlo a través de una subasta pública, así como lo hizo su padre años antes cuando lo compró. En esa escena hay otro giro rocambolesco, presentándose a la subasta el abuelo de una niña que quiere llevarse al caballito pagando una suma exorbitante para la época, manteniendo así en vilo al espectador hasta el final.

 Spielberg sigue siendo un buen narrador, un buen contador de historias, sea para niños o para adultos, y en esta película se ha depurado, como que los elementos se encuentran más balanceados, acercándose en esa armonía a los clásicos del ayer que siempre han sido su inspiración.

 Una escena que dice todo “el mensaje” que quiso dar en las cerca de dos horas y media de proyección: la cooperación entre los hombres cuando dejan de pensar en nacionalidades o intereses egoístas y se centran en el bien común. Ello a raíz del “rescate” que hacen de Joey, enredado entre las alambradas, saliendo de sus trincheras tanto un soldado inglés como uno alemán, simbolizando la unión en el estrechamiento de manos con el que se despiden para retornar cada uno a su trinchera. Es una de las escenas más conmovedoras que, por derecho propio, pasará a la galería del pacifismo y la amistad pura y desinteresada más allá de los mezquinos intereses propios, sea de las personas o de las naciones.

Eduardo Jiménez J.

ejjlaw@yahoo.es

CABALLO DE GUERRA [War Horse] 

 Dir: Steven Spielberg   

Guión: Lee Hall y Richard Curtis, basado en la novela de Michael Morpurgo  

c/  Jeremy Irvine  (Albert Narracott), Peter Mullan (Ted Narracott), Emily Watson (Rose Narracott), Niels Arestrup  (Grandfather),  Tom Hiddleston  (Captain Nicholls), Benedict Cumberbatch  (Maj. Jamie Stewart), Celine Buckens  (Emilie)

EEUU/2011/Drama***/Estrenos 

George Smiley es un agente del servicio secreto británico. Pero no es un James Bond, ciento por ciento acción y rodeado de bellas mujeres. Todo lo contrario. Reposado, reflexivo, frío, se acerca más al temperamento de un jugador de ajedrez que al de un hombre de acción. Al otro lado del tablero se encuentra su eterno rival en el servicio secreto soviético, Karla, jugando ambos una apasionante partida de ajedrez.

 Estamos ante un George Smiley viejo, con una vida familiar destrozada por su trabajo, una esposa que lo engaña con total impudicia, licenciado del servicio secreto por oscuras manipulaciones, pero vuelto a llamar ante las sospechas de un “topo”, un infiltrado que trasmite información a los rusos. Smiley desplegará sus cualidades y su “olfato de caza” para dar con el espía. Duelo de inteligencias y astucia más que de fuerza bruta. De allí que la cinta tenga un ritmo moroso, “aburrido” para aquellos acostumbrados al prototipo del 007.

 Quizás la película no llame tanto la atención ahora. Ya no estamos en la época de la “guerra fría” entre Occidente y la desaparecida Unión Soviética, pero no por eso deja de inquietar este interesante filme. Con un Gary Oldman muy en caja para el papel principal. Vemos a un George Smiley un tanto melancólico, taciturno y desilusionado de la vida, aunque no exento de cumplir con su deber cuando lo llaman a servir de nuevo a su país.

Eduardo Jiménez J.

ejjlaw@yahoo.es

 

EL ESPÍA QUE SABÍA DEMASIADO [Tinker Tailor Soldier Spy]

Dir: Tomas Alfredson

Guión: Bridget O’Connor y Peter Straughan, basado en la novela de John le Carré

c/ Gary Oldman (George Smiley),  Colin Firth (Bill Haydon), John Hurt  (Control)

UK/2011/Thriller***/Estrenos

 

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